"Sin el móvil no podría vivir. Lo tengo todo el día encendido, necesito estar constantemente comunicada". Éstas no son palabras de una ejecutiva ni de una trabajadora atareada. Lo dice Marina, una niña de 13 años que se declara "enganchada a los juegos, el messenger, los SMS y la cámara del teléfono desde que mi madre me lo dio a los 8 años". La adicción al móvil no es un problema exclusivo de ella: el 80% de los madrileños entre 10 y 16 años tiene este aparato y la mitad de ellos lo empezó a usar a los 9 años como un regalo de la familia...
menéame
Hombre, que un adulto necesite el móvil por motivos de trabajo o los que sean no me parece adicción (siempre que haga un uso razonable de el), pero la noticia habla de niños/as menores de 10 años...