Dieciséis años después de una infructuosa tentativa de Bill Clinton que acabó transformándose en una ley de compromiso, "Don't ask, don't tell" ("No preguntes, no digas"), el ejército estadounidense podría verse forzado en el gobierno de Barack Obama a abrir oficialmente sus puertas a los homosexuales, hasta ahora obligados a callar sus preferencias sexuales bajo pena de ser expulsados de la institución.
menéame
Lo que es curioso es que el propio Colin Powell se ha expresado hace poco en contra del Don't Ask, Don't Tell:
www.dosmanzanas.com/index.php/archives/6099
Es que Obama sigue callado cuando ante otros problemas menos acuciantes saltó a la palestra de forma más o menos rápida. :roll: