Hasta esta mañana no tenía ni idea de la existencia del individuo que firma este artículo publicado en el diario “La Razón”. Me he quedado tan atónito que me he tenido que obligar a releerlo dos o tres veces más. Yo prefiero no comentar lo que pienso acerca del hecho de que “La Razón” publique cosas como esta que firma este tal Paco Reyero al que, aunque este blog ya se sabe que no lo lee nadie, se le va a dar una publicidad que tal vez no merezca.
menéame
Que alguien se atreva a escribir eso y después se vaya de cañas, tan contento, dice mucho de su catadura moral. Nada perdería el periodismo sin malas personas como él.
Ha tenido la inmensa suerte de no vivir en un país donde miles de niños mueren de hambre cada día, y, en lugar de agradecerlo, se mofa de ellos.
Luego dicen que hay Justicia, pero, si la hubiera, el tal Reyero ya estaría procesado. Lo suyo no es libertad de expresión, lo suyo es un vómito de odio.
Menos mal que por cada Reyero hay cientos de miles de Kanouté, esa es la esperanza del mundo. Y no su odio.
Atte.//
Le acabo de mandar ese mensaje al e-mail que aparece firmando la noticia. Copiadlo y mandádselo.