Por si no lo sabían, recientemente entró en vigor una ley en Japón que hace ilegal la compra de ropa interior de menores edad y finalmente la primera persona cayo el día de hoy (ayer en Japón) en Ibaraki al tratar de comprar pantys a una niña de 14 años. Oh, la humanidad, que tan lejos han llegado las leyes en estos tiempos. Asumo que éste tipo de promociones ya no se verá entonces…
menéame
Que panda de degenerados-cerdos habita en Japón?
Sino esto va a ir al reves que el alcohol... Papa, me compras una botella de whisky? de acuerdo, pero a cambio te compras las braguitas tu sola...
Lo que no termino de ver es ¿qué daño hace la "ropa usada de menores"? no es como si secuestrasen a niñas para hacerles llevar ropa interior... ¿o sí? (que con los japoneses cualquiera sabe ?( )
Orale, que extremo esta esto.
"Japonesa a punto de quitarse las bragas en una tienda..."
Todo un pie de foto.
#9 si alguien compra bragas de menor para pajearse, estás incitando a la pedofilia, estás motivando su gusto sexual hacia menores.
Además que haces que menores entren (de una manera muy cogida con pinzas) en negociso de sexo.
Esto se hará para evitar un grave problema de la adolescencia japonesa: "vendo mis bragas o mis meados para comprarme el último bolso de marca, total a mi me da igual"
Todo esto estaria muy bien, si no fuera porque las leyes putean luego a todo el mundo. Por eso, dentro de unos años, cuando muchos paises estén SATURADOS de leyes, mucha gente buscará paises aún sin desarrollar, como un aire fresco.
Yo vendo mis calcetines viejos si alguien los quiere.
jejeje, solo mirar el manga de kodomo no jikan , para ver donde llega la "legalidad" sobre estos temas en japón XD
Mira que vender saliva u orina... esto es demasiado extremista...
Enfin...
1) ¿Existe algún problema que haya que resolver?
2) La ley, ¿resuelve ese problema?
Si la respuesta es no a alguna de las dos preguntas, la ley sobra.
En este caso:
1) No veo cuál es el problema. ¿Hay perjudicados? ¿Quienes?
2) No veo cómo lo resuelve. Las bragas simplemente pasan al mercado negro y punto, a ver quién es el guapo que se pone a perseguirlo, como la reventa de entradas.
Resumen: una ley coñuda más en el mundo.