Si la central de Spremberg es capaz de generar electricidad sin contaminar la atmósfera, y capturando 10 toneladas de CO2 por hora, ya se habrá dado un paso gigante que podría marcar una nueva era para los combustibles fósiles. Una vez capturado, el CO2 se almacena en pozos petrolíferos en desuso, quedando allí por tiempo indefinido mientras se trabaja en darle una utilidad, que bien podría ser reprocesarlo y convertirlo otra vez en combustible. Sea como sea, el dióxido de carbono almacenado podría convertirse en una materia prima abundante.