Más de alguno dirá que le da igual, que es lo que menos le importa, pero sé que no todos tenemos el mismo nivel de apego con la gente que conocimos por Internet. Hay proyectos comunitarios, blogs que se escriben con varios autores, proyectos solitarios seguidos con bastante interés, gente que se sigue con cariño casi a diario en relaciones de amistad en salas de chat, en blogs o en redes sociales pero que no tienen la fortuna de conocerse personalmente.
¿Cuándo su corazón es atravesado por una pistola? ¡No!
¿Cuándo sucumben a una enfermedad incurable? ¡No!
¿Cuándo beben una sopa hecha con una seta venenosa? ¡No!
¡Mueren cuando son olvidados!
Lo hemos visto en el caso de Javier Ortiz. Todavía muchos leemos cuando se acualiza su página, porque es un modo de seguir teniendo contacto con él. De saber lo que pensaba, a través de sus amigos. También de lo que otros cómo nosotros, pudimos sacar de bueno de sus lecturas.
"Un simple" blog, puede que no tenga esa misma repercusión cuantitativa, pero si a nivel personal.
Puedo ser la "única" en seguir un blog en concreto, pero si desaparece, me preocuparé.
Y no creo que sea la única.
Cuando murió un amigo mío el año pasado, llevaba muy poco tiempo en la blogosfera, pero en su blog se terminó congregando u nmontón de amigos que le hicieron un homenaje, con sus comentarios. Fue espontáneo y fue algo que a muchos ayudó... por que hizo "menos repentina" la separación y el adios, cuando descubrieron que existía.
A mi este post me ha gustado mucho.