El Pentágono ha decidido dotarse de una unidad especializada capaz de destruir, sin previo aviso, los sitios de Internet que al gobierno norteamericano le molestan, en caso de conflicto real o posible, lo que hace blanco de una agresión cibernética a cualquier punto de la red. La industria militar ha hecho posible que Estados Unidos se convierta en una potencia de la cibervigilancia y las operaciones encubiertas a través de la red.