Los bomberos de la británica localidad de Kingston acudieron a la llamada desesperada de un caballero que había sufrido una “incidencia” peculiar. El señor, de unos 40 años, se puso un cinturón de castidad metálico, de esos que llevan candado, y lo cerró. Luego comprobó que no tenía ni idea de donde podía estar la llave. ...
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