La tibieza de la anterior ley para los delitos contra la seguridad del tráfico ha sido durante años la tabla salvavidas de un conductor cuyo historial, trufado de infracciones derivadas de la mezcla de alcohol y volante, lo convertía en un auténtico peligro para la carretera. Entre los años 2002 y 2005 cosechó cuatro condenas por circular ebrio y su última peripecia, la que le sentó por quinta vez ante el juez, ha sido determinante. El magistrado le ha impuesto siete meses de prisión y le ha apartado del volante durante cuatro años y medio.
menéame
Retirada del carnet de por vida, más tiempo de cárcel y una multa de las que meten miedo en el cuerpo sólo de oírlas...
Menudo peligro tiene el pájaro....
Siempre tratamos a la ligera este tipo de casos. Evidentemente todos consideramos que es delictivo conducir bajo esas circunstancias, pero una persona que es cazada tantas veces, es porque en su vida está prácticamente todo el día borracho........por lo tanto es un enfermo.
Queda muy bonito de cara a la galería meter en la cárcel a este tipo de personas, pero yo creo que lo realmente efectivo es obligarlo a a seguir una terapia de desintoxicación. Por él, y por los que le rodean.
Una vez demostrado que está curado devolverle el carnet......que no hace nada por curarse o no puede.....pues que no conduzca jamás.
Pero no tratarlo como un delincuente, ya que al fin y al cabo el se está destrozando su vida y su salud, y posiblemente la de los que le rodena.