El presidente de la Fed, Ben S. Bernanke, y el secretario del Tesoro, Henry Paulson, se ven forzados a tomar medidas verdaderamente radicales porque los métodos extraordinarios que han usado hasta la fecha no han producido los efectos previstos. Los mercados de crédito se derrumban, los precios de las acciones se vienen abajo y la economía mundial se hunde en una recesión. El balance de la Fed se ha disparado al intensificar sus esfuerzos de combatir la crisis crediticia, y pudiera llegar a 3 billones, un 20% del PIB, para el año que viene.