Una vez, la zorra pasó junto a un parral y vio que, muy alto, colgaba un racimo de uvas deliciosas. En seguida, dio un salto para arrancar las uvas, pero no pudo alcanzarlas. Tomó impulso, saltó más alto, y nada. Saltó muchas veces, como si hubiese tenido resortes en las patas. Pero nada. Hasta que miró las uvas con rabia y dijo: - ¡Bah! ¿Quién las quiere? ¡Seguramente están verdes! Así hacen muchos cuando no saben alcanzar lo que quieren. Se conforman contándose una mentira: "Están verdes"
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