A primera vista parece la revolución de los mercados bursátiles, pero en la práctica las varitas mágicas siguen sin existir. Sin embargo, el prototipo realizado por la estudiante de Ingeniería Técnica en Informática de Sistemas María Dolores Corzón Leises, dirigida por los investigadores Félix Díaz Hermida y Ronald Teijeira Fernández tiene trazas de convertirse en una herramienta muy útil para los inversores.
menéame
Si existiera realmente una aplicación que predijera que algo va a subir, al comprar todos como locos harían que en un principio la acción subiera, retroalmientando la predicción (la predicción no se cumpliría porque el programa ha acertado, sino porque los que lo usan han hecho que se cumpla).
Dicha aplicación solo serviría para crear efectos de bolas de nieve, tanto para arriba como para abajo. Además, al ser de código abierto, no tardarían en salir los más espabilaos a averiguar como funciona el programa, y aprovecharse de esto. Ya que en realidad, en bolsa, lo que interesa saber no es qué va a hacer una acción, sino qué es lo que van a hacer los demás jugadores.
La única posibilidad de que una aplicación como la que describen en la noticia funcione, sería que solo fuera usada por una o muy pocas personas, así sus operaciones, al ser pequeñas en volumen, afectarían tan poco al sistema que las predicciones podrían resultar fiables con una probabilidad lo suficientemente alta.
Si todos saben que la bolsa caerá, todos venderán antes de tiempo y la bolsa caerá más aún, pero eso hará que la gente vea las acciones baratas y vuelvan a comprar. ...