La publicidad juega un papel diferente en las televisiones públicas europeas: desde modelos como el británico, en el que los telespectadores no ven ni un solo anuncio pero pagan un canon anual, hasta el sistema francés, que pone límites a los anuncios. En España, la Asociación de Usuarios de la Comunicación cree que la televisión pública sin publicidad acarrea un problema de viabilidad. La Comisión Europea quiere que los contenidos comerciales se paguen con anuncios y los de servicio público con dinero estatal.