Una votación en el Parlamento Europeo plantea hoy la disyuntiva entre seguir adelante con el plan de convertir Europa en líder mundial de la lucha contra el cambio climático o posponer esta ambición a la luz de la crisis económica que atenaza a la Unión. Alemania, motor europeo, se ha pasado al bando de los que prefieren atender lo urgente, y junto a la industria mantiene que la ambiciones verdes van a costar empleos y deslocalizaciones.
Resumiendo: frenamos el cambio climático o mantenemos empleos.
Para explicar están las noticias y, en el caso de Menéame, las descripciones. En esta votación se toma una decisión muy importante que (posiblemente) va a priorizar un política económica frente a otra medioambiental. Y eso es lo que se elige, no hay manipulación alguna.