No había terminado el sufrimiento del Clausura y ya Racing había perdido la opción que tenía para adquirir el 50 % del pase de Hilario Navarro. De Tomaso se había comprometido a pagar los 450.000 dólares con tres cheques, pero una cláusula señalaba que si no tenía fondos la operación se caía. No hubo que esperar mucho: rebotó el primer cheque.
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