Un test de paternidad practicado en los gorilas del zoológico de Basilea reveló que uno de los pequeños no es el hijo del jefe del grupo sino de otro mono más joven, quien se adjudicó el derecho de aparearse con la hembra. La situación "transgrede las reglas en vigor de estos animales", indicaron expertos. EL padre de la criatura, además es precoz: los gorilas de estos grupos no obtienen hasta los doce años la autorización de la manada para aparearse con hembras.
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