Lo intereasnte es que a diferencia de los telescopios líquidos que hay en la Tierra, en la Luna no necesitan girar tan rápido y por lo tanto se evitan problemas de vibración por movimiento. Además es muy barato, un telescopio de este tipo instsalado en el Observatorio Palomar en California costó apenas $1 millón de dólares (otros telescopios “normales” en el mismo observatorio construidos hace 60 años costaron 6 veces más). Las ventajas de tener un telescopio estacionario en la Luna son muchas. Fuente: www.physorg.com/news142780587.html
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