Excelente crónica de la exposición que el Museo Thyssen dedica a Van Gogh. La cuestión es ¿con el flujo de millones que generan los visitantes más las generosas aportaciones del erario público no se puede conseguir un poco de dignidad en una exposición temporal?.
menéame
La dignidad -aunque no sirva para gran cosa- pertenece al mundo de los idealistas.