El joven, un estudiante vietnamita de 22 años, donaba sangre en la Ciudad Ho-Chi-Minh, la antigua Saigón, cuando conoció a una mujer que le ofreció unos 3,100 dólares por un riñón. Ella se llevó al joven a Guangzhou, en China. No está claro todavía lo que pasó exactamente durante la operación a principios de diciembre. El joven accedió para pagar la boda con su prometida, embarazada de siete meses.
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Son pobres de solemnidad y se agarran a un clavo ardiendo en cuanto ven posibilidades de mejorar su situación económica.
El chico hizo lo que creyó más correcto para poderse casar y le salió mal.
No podemos entender la noticia si no vivimos en el umbral de la pobreza, y no luchamos por sobrevivir.