Las personas afectadas no sólo tienen que enfrentarse a su enfermedad: también al reto de la discriminación social y laboral. ONG y entidades de ayuda a este colectivo denuncian que en España la discriminación y la vulneración de derechos de las personas afectadas “sigue operando fuertemente”. Los despidos o los mecanismos de presión psicológica o mobbing siguen siendo el pan de cada día para muchas personas afectadas en un buen número de empresas españolas.