España tiene algo que pocos países pueden decir: las condiciones naturales, la infraestructura y la tecnología para no necesitarlo. Solo falta acelerar. Más del 55% de la electricidad ya procede de fuentes limpias, y la electrificación del transporte permitiría que el dinero destinado al crudo permaneciera en la economía nacional. Los retos principales son el almacenamiento energético, la falta de puntos de recarga en zonas rurales, el refuerzo de la red eléctrica y la escasa industria propia de baterías.