Hasta hace poco más de un siglo el esturión era una especie habitual en las pescaderías españolas. Se pescaba con cierta facilidad en los ríos Duero, Tajo o Guadiana, pero también en el Urumea, el Miño, el Júcar y el Turia, entre otros. En el Guadalquivir se reproducía abundantemente, tanto que su caviar se usaba para alimentar al ganado y la carne se vendía a bajo precio. Todo hasta que se inició la construcción de la presa del municipio sevillano de Coria del Río, en 1931.