La noticia de la muerte de Antonio Smash a los 72 años llega con el filo especial que solo tienen las pérdidas inesperadas, las que aún no han dejado enfriar los recuerdos. Apenas dos días antes, el viernes por la noche, había estado compartiendo escenario y canciones en el homenaje a Pedro G. Mauricio, compañero inseparable en tantas aventuras musicales. Yo también participaba y todavía cuesta asumir que aquellas imágenes recientes —tan vivas, tan presentes— ya pertenecen al territorio de la memoria.