Los medios españoles acuñaron términos como mileurista o inframileurista para designar a la gran mayoría de los nuevos contratados, que reciben una remuneración bajísima, carecen de derechos laborales básicos y sufren una inestabilidad pasmosa. ¿Cómo es posible que la brecha social en España, que no deja de crecer, y la precariedad no sean el principal tema de debate de las próximas elecciones municipales? En este artículo se intenta responder a esa pregunta.
Yo ahora tengo un trabajo más o menos estable (toco madera) y que no pagan mal pero sigo haciendo entrevistas y, por norma general, me suelo ir antes de que termine y muy educadamente les pregunto que si me está tomando el pelo.
Ahora, si tragamos con cualquier basura que nos quieran echar, así nos irá.
Decíamos ayer...