A primera vista, el poblado costero nicaragüense de Bluefields parece un pueblo cualquiera. Sin embargo, allí la gente no trabaja. Y nadie se preocupa demasiado por el 85% de desempleo, ya que con frecuencia, a veces todos los días, llegan a sus playas sacos de 35 kilos llenos de cocaína. Ubicado a medio camino entre Colombia y las narices de los estadounidenses, y favorecido por las corrientes marinas, Bluefields recibe el maná que los traficantes echan por la borda cuando ven a los guardacostas en el horizonte. Artículo en inglés vía Digg.
menéame
"Drug money has been used to build a school and replace the church roof. "The pastors here get mad when they don't get their cut from the find," says Francisco a court official. "If a member of the congregation has found 15kg, the church calculates 15 times $3500, that's $52,500, and at 10 per cent they are saying: where's the $5250?"
Otro caso de religiosos que no ven mal el narcotráfico, incluso al más alto nivel, cuando parte del dinero va a parar a las arcas de la Iglesia:
«Un día de 1995, el sacerdote Raúl Soto, canónigo de la Basílica de Guadalupe, exhortó a imitar el ejemplo... » ver todo el comentario