El macrobotellón fue una de los grandes protagonistas del día de San Valentin. Miles de jóvenes se dieron cita en secundar la convocatoria realizada meses atrás mediante correo electrónicos. La jornada duró desde la mañana hasta bien entrada la noche.
menéame
mucho quejarse pero al final nada
Una cosa es el ocio y otro la reivindicación, a ver quién es el que prefiere protestar antes que divertirse, actividades que por cierto no son excluyentes. Hay que sumarle además la sensación de inutilidad de las protestas ciudadanas, recordemos aquellas macromanifestaciones en contra de la guerra de Iraq, con un 90% de apoyo de la ciudadanía que sirvieron para NADA.
Hoy en día parece que a los únicos que se escucha son a los lobbys que supuestamente tienen cierto poder sobre la masa (véanse los actores y el canon). Para qué escuchar a la propia masa si no tiene memoria y es de opinión voluble, mucho mejor pactar con quien "puede" manejar al pueblo, es mucho más seguro y duradero.
Es respetable defender tus libertades personales, pero hazlo con todas estas libertades. No centres todos y cada uno de tus fines de semana en acabar como una cuba, como algunos de esos individuos harán, porque entonces das una imagen de lo más patético que te puedes encontrar en todo Europa.
Y es que cada vez que esto es noticia, me da vergüenza la juventud del botellón que nos rodea. Por mucha libertad que tengan de hacer eso...