Ronny Mennes es un trotamundos belga que echó a andar por Europa hace 17 años y que hace 4 plantó su tienda de campaña en Lugo. Apasionado de la naturaleza, especialmente de los insectos, atesora miles de fotografías de mariposas. Ronny Mennes constituiría para un sociólogo un ser tan difícil de clasificar como alguno de los insectos que fotografía. A sus 48 años vive de mendigar a la puerta de los supermercados con la disciplina de un trabajador autónomo.
menéame
El mendigo que fotografía mariposas
Ronny Mennes es un trotamundos belga que echó a andar por Europa hace 17 años y que hace cuatro plantó su tienda de campaña en Lugo, donde sobrevive mendigando. Apasionado de la naturaleza, especialmente de los insectos, atesora miles de fotografías de mariposas.
Ronny Mennes constituiría para un sociólogo un ser tan difícil de clasificar cómo alguno de los insectos que fotografía. A sus 48 años, después de pasar los últimos 17 deambulando por el continente europeo hasta rozar sus confines, Ronny vive de mendigar a la puerta de los supermercados con la disciplina de un trabajador autónomo; duerme en u... » ver todo el comentario
Pero bueno, la intención es lo que cuenta.
elprogreso.galiciae.com/nova/19305.html
Esta maldita sociedad, solo te dejan la opción de seguir la senda marcada por la mayoría. Incluso si te quedas a vivir en el campo aislado vendrán algunos infelices a darte una paliza.
#13 y?
Esto de la felicidad depende desde dónde la estés mirando...
Por otro lado las inclemencias del tiempo en Lugo deben ser durisimas. Si viviera en Malaga no tendría tanto merito.
Pero lo que mas destaco de la noticia es que a pesar de ser un vagabundo(cosa que es muy rechazada por esta sociedad nuestra), tiene un millón de amigos.
Para mi ese su principal valor.
Chapó por el.
Estados Unidos se autodenomina la tierra de la libertad, pero la primera libertad que tenemos tú y yo es la de desempeñar un trabajo como explotado. Una vez hayas ejercido esta libertad entonces habrás perdido el control sobre lo que haces, lo que se produce y cómo se produce, y, al final, el producto ya no te pertenecerá a ti. La única forma de evitar a los jefes es no cuidar de ti mismo, lo cual nos lleva a la segunda libertad: la de morirse de hambre.
Este hombre ha optado por la segunda libertad, y lo está llevando bien: Enorabuena!