Farras, Hajira, Kong y Carlos son cuatro niños menores de 12 años de otras tantas esquinas del mundo esclavizados por un trabajo que no les pertenece. Son eslabones de una cadena de más de 220 millones de niños explotados y cautivos de su trabajo. Inocencias interrumpidas por una globalización que viola con descaro e impunidad sus derechos más fundamentales. La que sigue es una historia global, más gráfica que estadística, que encadena sus infancias robadas para remover conciencias saturadas y herir susceptibilidades adultas.
Cada dia se me quitan mas las ganas de pertenecer a esta sociedad consumista sin escrupulos.
#14 No se hace nada, porque no conviene. Son baratos, no protestan, fácilmente reemplazables...
El trabajador ideal.
Pero, ¿no son igual de hijosdeputa que esos de arriba tant@s de las clases medias y asalariadas que no renunciarían ni a un centímetro de su modo de vida consumista por arrimar el hombro y apañar esto?
Menos mal que el capitalismo es el mejor de los sistemas, el único que funciona. Los cojones.
Pero... estariamos dispuestos la mayoria a renunciar a casi todo para acabar con tanta injusticia, sufrimiento, y ausencia de derechos humanos. No lo sé, yo sí.
Ojo la recursividad de #31. :)
No obstante, me permito dudar de que al final no sea el mismo café, pero que nos soplen un % más y no sea verdad lo que dicen.
Y lo más triste de la situación, es que posiblemente yo tenga razón y nos la estén metiendo doblada...
Se nos deberia caer la cara de vergüenza al permitir esto y sobre todo a los gobernantes de esos países y los nuestras también que no hacen nada.
Pero sobre todo a las putas compañias multinacionales que a cualquier precio , solo buscan ganar dinero.