Desde la misma advertencia, habla de guerra, llama a la acción, señala al enemigo, exige romper esta tibieza y anomia que caracteriza a las sociedades occidentales actuales y procura sacudirlas para que tomen conciencia de que corren malos tiempos para la libertad. Defender el laicismo frente a la emergencia y belicosidad de los fundamentalismos religiosos violentos ya no es sólo una opción recomendable. Es una urgencia: lo que está en juego es el porvenir de nuestros hijos.
menéame
"Lo que ha ocurrido en el mundo árabe-musulmán es que se ha revelado incapaz de conquistar la modernidad" "[en el Islam] han decidido convertir su religión en ideología de combate. No hay margen para otras cuestiones, la religión se convierte en el único referente, y no hay diálogo posible".
Ves, puedes dormir tranquilo, ateo. El enemigo no es el catolicismo sino El Islam. Por lo menos eso asegura tu artículo.