Lo más interesante del texto: en León se celebra una procesión en la que se recuerda a un borrachín al que atropelló un camión de la basura una noche de jueves santo de principios de siglo; los "cofrades" amenizan el paseo con orujo, y se concentran más de 15.000 personas para ver el evento, unas cifras que no se ven en muchas procesiones 'oficiales'.
menéame
Por tanto, las procesiones no tienen ningún significado especial para los cristianos excepto el cultural y turístico. Con esto no quiero justificar la continuidad de las procesiones y su festividad en el calendario (si esto se eliminara al cristiano no le afecta en su vivencia de la Pasión de Cristo); si no que más bien intento explicar que realmente no es una amenaza tan seria a la "laicidad" de España si no se pierde/conoce el origen de estos actos y es una fiesta que da de comer a muchas familias (hostelería).
¡De eso nada! ¡Viva la Semana Santa! ¡Y los patrones locales! ¡Y el día del trabajo!