Las ranas hembras ponen de cientos a miles de huevos al desovar, que quedan envueltos en una gelatina protectora llena de nutrientes. Según la hembra desova, el macho rocía los huevos con su esperma para fecundarlos.
Después cada rana empieza a desarrollarse. En el centro de cada huevo se ve a simple vista una única célula, el cigoto, la cual se va dividiendo por mitosis hasta formar un renacuajo. Sin embargo, no todas llegan a desarrollarse.
Al nacer los renacuajos sufrirán metamorfosis mientras luchan por sobrevivir. Si no hay nutrientes pueden comerse entre sí.
Las que llegan a rana adulta al final suelen volver al estanque en el que nacieron. A eso se le llama filopatría natal.