El precio del gas se ha disparado, el 90% de su suministro pasa por el estrecho de Ormuz, lo que generó una reacción en cadena que golpeó tanto a grandes industrias como a pequeños hogares. La crisis impacta con especial dureza en los trabajadores migrantes, una población de aproximadamente 450 millones de personas que sostiene gran parte de la economía informal del país. Miles de personas han abandonado las grandes ciudades para regresar a sus aldeas, donde al menos pueden subsistir con recursos básicos como leña o trabajo rural.