Durante las primeras décadas del siglo XX, las calles de Los Ángeles todavía mezclaban automóviles, tranvías eléctricos, carros de caballos y toda clase de inventos extravagantes. En ese escenario surgió una de las fotografías más curiosas de la época: un policía motorizado de la ciudad detenía por exceso de velocidad en 1930 a un pequeño vehículo tirado por una avestruz.