Es difícil creer que estos colibríes hiperactivos puedan estar quietos, pero por las noches las flores se cierran por lo que para sobrevivir, entran en un estado llamado letargo en el que la frecuencia cardíaca y la tasa metabólica disminuyen, permitiendo al animal conservar más energía. La desventaja es que es mucho más difícil despertar a un animal del letargo, pero el colibrí tiene una técnica especial: realiza respiraciones profundas para tomar más oxígeno que producen un pequeño y adorable ronquido.
Los científicos del E/V Nautilus soltaron un comprensible oooooohh al unísono cuando se encontraron con este calamar de ojos saltones a 900 metros de profundidad cerca de la costa de California. “Parece de juguete, como si a un niño se le hubiera caído su peluche”.
Su dueña, Lisa Brown, de Herefordshire, Reino Unido, nos comenta:
“Yo estaba en el campo, una mañana temprano, y Jimmy (el caballo) se recostó para tomar una siesta, algo que hace a menudo. Tomé mi taza de café y fui a sentarse con él. Comencé a acariciarlo y comenzó a inclinarse sobre mí…”