La cara oculta de la Luna, ante la ausencia de datos, fue durante muchísimo tiempo un espacio ideal para la especulación: civilizaciones alienígenas escondidas, portales hacia otros mundos, fantasías conspiranoicas sobre enclaves militares secretos… en resumen, era un lugar en el que proyectar nuestros miedos, deseos o fantasías. En realidad, la Luna entera lo fue. No es tan sorprendente que los primeros astrónomos vieran en ella mares, continentes y volcanes donde hoy sabemos que hay extensas planicies de lava solidificada...