Hacía meses que los dos vecinos de Pamplona utilizaban el servicio on line de dos hipermercados para adquirir productos de alimentación y bebidas alcohólicas. No parecía que ninguno de los establecimientos se diera cuenta de que ni los números de las tarjetas de crédito ni los nombres que facilitaban eran suyos, así que seguían con los pedidos, algunos de 300 €. El chollo se les acabó el pasado jueves, cuando abrieron la puerta de su domicilio, al que creyeron el repartidor de uno de los hipermercados. Resultó ser un agente de la Policía.
me refería a #3, ¿alguien que lo cambie, si se puede?
Ya estáis dando ideas a los ladrones...
Por tanto, si se usa fraudulentamente una VISA, se sirve el pedido, y el dueño de la VISA luego echa atrás el pago, el único perjudicado ha sido el banco, que ha tenido que pagar tanto el pedido como la devolución al dueño de la VISA. De ahí que estén tan interesados en perseguir este tipo de cosas.