Diario de viaje... Episodio 2

Cuando volví del café en el vagón estaba la siguiente escena:

El interventor aguantaba la turra de un princeso.

Lo que se supone que tenía que arreglar el interventor era que no habían tratado al señor como se merecía.

El señor trabajaba para Renfe, ave o no se qué y tenía mucho que decir. Entro en un bucle infinito, mientras el interventor trataba de mantener una conversación de besugos con el princeso.

Perdí la paciencia... Intervine...

-Callaras ho!

Aún no habíamos llegado a Oviedo (saliendo de Gijón) y ya me había enterado de lo del soldador capricornio y la turra del princeso.

El señor se ofendió y me dijo que estaba hablando con el interventor.

-No, si ya nos enteramos todos...

Y ahí fue cuando intervino el mongolo de delante reseñando que estaba hablando con el interventor!!!!

Y entre el uno y el otro el interventor en cuestión aprovecho para esfumarse, salió como alma que lleva el diablo y nunca más apareció en nuestras vidas...

(Y si, se que está feo lo que hice. Pero el bucle era infinito. Y no era discreta la conversación, estaba a voz en grito a quien quisiera oír, y si era su intención, también se podía intervenir)