Como hay cierto debate sobre las leyes nuevas aprobadas por el Parlamento Europeo sobre la directiva de copyright. Me he decidido a contaros mis experiencias, durante muchos años, como creativo de medios audiovisuales. Cine y televisión. Y algunas novelas como “bola extra” (todas de ciencia ficción, ya que por raro que parezca, tengo formación en ciencias, pero eso es otra historia...)
Vaya por delante que no voy a decir qué obras he hecho, ni dar ningún dato personal o profesional por motivos obvios. Primero porque de algunas cosas todavía tengo pendiente NDA (acuerdo de confidencialidad) y de otras pues... no quiero hacer autobombo, publicidad ni nada parecido. Además algunas de estas obras audiovisuales fueron “alimenticias” o grandes fracasos o... Así que tendréis que confiar en lo que cuento.
¿Cómo funciona el registro de la propiedad intelectual?
Supuestamente llegas allí, pagas en el banco antes, registras tu obra y ya está, la tienes protegida contra todos los robos, copias, plagios, etc. Pues no. Nada de eso. Por ejemplo, el título de una novela mía está repetido en España por otros autores, vamos, que hay varios títulos exactamente iguales. Iguales. Y todos legalmente registrados. Esa novela, por ejemplo, cuando la registré tenía 200 y pico páginas y tuve que hacer algunos cambios, menores, pero cambios... la ley me obligaría a registrarla de nuevo (pagando las correspondientes tasas) porque lo que se registra es el título más todas las palabras seguidas una detrás de otras, si cambias algo es OTRA obra, aunque sea un párrafo, comas asesinas, etc. A mí no me miréis, es así la ley.
Otro ejemplo, ahora de obra audiovisual... (me invento el título pero para que os hagáis una idea) “España 2050, cómo será nuestro futuro”. Una serie de documentales con varios capítulos para emisión en tv. Me denegaron el poder registrar la obra, cinco folios de lenguaje legal, en letra cuerpo 8 apretadita... que me enviaron diciendo que ese título NO se podía registrar. Y que si quería podría reclamarlo vía administrativa. Por supuesto, pagando yo todos los costes legales. ¿Qué pasó? Pues que le cambié el título, de puro cabreo a: “¿Crees saber cómo será nuestro futuro? Adivina cómo será nuestro país en los próximos decenios. Documental serio.” La cara de la persona que me atendió en el registro era un poema. Al final, ese proyecto no salió adelante por falta de “presupuesto” de la productora (demasiado cgi para un documental, me dijeron, en fin). Ah, y el Canal Historia sólo paga cuando hay un piloto hecho y guiones completos de toda la serie. Así que...
¿Cómo se cobran los derechos de autor de obras audiovisuales emitidas?
Lo primero tienes que pertenecer a alguna de las gestoras que hay en España para poder cobrar unos derechos que son supuestamente irrenunciables según dice la ley, pero que no puedes cobrarlos yendo con tu DNI a la cadena equis o zeta, no, debe ser a través de una gestora de derechos porque si no, no cobras esos derechos. Así de simple.
¿Y cómo hace esa gestora para saber que algo tuyo se ha emitido?
En los canales generalistas es fácil, graban, sí, eso es, el contenido de cada cadena con código de tiempo y saben que el día X se emitió algo de lo que ellos son los gestores, a la hora tal y que duró taitantos minutos. ¿Qué pasa con otras cadenas que escapan a su radar? Pues eso, que escapan, no pueden controlar todo lo que se emite en todas partes, así de simple.
¿Y cómo se decide el precio por minuto de derechos de emisión?
Ah, ésta es buena. Cada gestora negocia el precio con cada cadena. No hay nada baremado por ley. Prime time a tanto el minuto, madrugada a tanto, mañanas de tal hora a tal hora a socotanto el minuto. Así. Hay cadenas que no quieren pagar algunas cantidades y negocian a tanto alzado por paquetes de representados. En fin. Cosas.
¿Qué ocurre cuando algo se emite fuera de España?
Un lío, eso es lo que pasa, una serie de XXXXXX se emitió en Francia, Alemania y Suiza... Primero, los canales que la emitieron se pusieron en contacto con la “gran gestora” de este país (a la que no pertenezco) y le pagaron a ellos, luego mi gestora se lo intenta cobrar a esa "gran gestora". Un año más tarde, cobras. Alemania fue diferente ya que se sabía que se había vendido allí así que fue más cómodo y se presentaron todos los papeles y no hubo que hacer el pinopuente para cobrar de la “gran gestora”. Con Suiza, pues... es que como no hay acuerdo de derechos de autor al no pertenecer a la UE pues... papeleo durante dos años para cobrar. Y así con todos los países en los no hay acuerdo. Por supuesto si algo se emite en Finlandia o Rusia o... Nadie se entera si la cadena no avisa porque quiere pagar derechos.
Ah, las empresas de gestión de derechos se llevan un porcentaje de esos derechos, por la gestión, claro.
Cuando una cadena –a través de la productora- te hace un contrato de emisión, te compra los derechos de por vida, todo el mundo sabe que es ilegal, que el límite son cinco años, pero jamás he conseguido que lo cambien en ningún contrato, jamás. Ya les puedes enseñar la ley, que hablen con los gestores, nada, siempre es cesión de por vida. Aunque no sea legal, repito.
En cine. Cuando firmas un contrato (tocho de páginas) ninguna productora quiere que incluyas spin-off de personajes para tv o que tengas preferencia para escribir los episodios de la serie de tv, en caso de que se hiciera. Hay que pelear mucho y perder algo (precio de copia de dvd, por ejemplo, o de emisión) para que admitan esas dos cláusulas.
Tendría para contar mil anécdotas y curiosidades, pero... como no quiero aburrir, aquí lo dejo.
Se admiten preguntas. Y la tortilla me gusta con cebolla y sin cebolla. Soy así de raro. :)

Milei ataca a Sánchez y su mujer pero para El Mundo el que abre una crisis diplomática es Sánchez. Es curioso porque El País lleva casi el mismo titular en portada, pero en el sentido contrario.

El neardental sale de cueva y piensa que más allá de las montañas no hay nada. El Valle le provee comida, leña, agua y un montón de familiares con los que tener sexo y procrear. Sería una imprudencia abandonarlo. Diez generaciones más tarde su valle será ocupado por esos homo sapiens lampiños de mandíbulas débiles y curiosidad insaciable que, de alguna manera, no estaban languideciendo en la endogamia ni sufriendo el Efecto Allee.
El rapanui contempla un Moái, imponente en su frondosa isla llena de vida. No necesita nada más que lo que ella le aporta, sería estúpido crear mejores canoas para viajar a sitios lejanos, mejor hacer muchas canoas pequeñas y pescar en las aguas cercanas. Tiempo después, sus nietos, hambrientos y andrajosos tras haber deforestado su tierra, observarán en el horizonte la llegada del Bachelor's Delight del pirata Edward Davis, preguntándose de dónde diablos ha salido tanta madera como para construir un buque así.
Mi vecina, ecologista, periodista y feminista, se acurruca en su sofá con un Nescafé tras haber puesto a caldo en su último artículo la necedad del desperdicio económico que supone la construcción del Starship Super Heavy (anteriormente conocido como Enorme Cohete Follador Big Fucking Rocket Big Facon Heavy), por parte del majara de Elon Musk ¿Dónde demonios quiere ir, si no hay nada más allá de la atmósfera? ¡Hay que conformarse con el planeta tan bonito y cuco que tenemos! ¡Explorar es una activad probablemente heteropatriarcal e imperialista propia de temerarios, aventureros y sátrapas! ¿Marte? ¿Para qué te vas a ir a Marte si en la Tierra se está bien? ¡En Marte solo hay regolito, polvo y como mucho tigres de ocho patas y princesas en paños menores!
Y luego, por ahí andamos cuatro gatos que estamos tristes porque sabemos que en nuestra vida vamos a salir de esta patata azul y blanca pero que ¡Ánimo! Tenemos el consuelo de la ciencia ficción dura. La de verdad, la que está escrita como dios Heinlein manda, la que a un servidor le hizo descubrir que la La Luna es una Cruel Amante y que en el espacio nadie oye tus láseres (porque el sonido es la vibración en un medio y en el espacio no hay medio y además un laser no hace ruido y… cosas).
Pero olvidemos eso, aquí hemos venido a recomendar ci-fi dura como los acordes de una banda de metal nacida en el seno de una civilización que habita en una estrella de neutrones, no es todo lo que hay, pero sí algo para que alguien que quiere cotillear el género pueda hacerse una idea de por dónde van los tiros:
-Empecemos por el principio, ya que como hemos dicho, La Luna es una Cruel Amante, y además es una novela de Robert A. Heinlein de 1966, que cuenta la bonita historia de unos tipos en la Luna, que estando hasta el gorro de ser una colonia, deciden declararle la guerra a la Tierra. Y para ello, tienen un cañon. Es dura hasta el punto de que Heinlein se quedaba hasta las tantas de la noche con su mujer calculando las órbitas de los proyectiles de dicho cañon para que, cuando alguien en un diálogo dijese “podría impactar en dos horas”, no le saliera un niño rata replicando que eso no podría ser. Y además TANSTAAFL!
-Marte de Colorinchos, o La Trilogía Marciana es serie de tres libros (¡Quién lo iba a imaginar!) De Kim Stanley Robinson, escritos a mediados de los 90, llamados Marte Rojo, Marte Verde y Marte Azul que cuenta el proceso de terraformación de Marte . Los libros y la trama molan mucho, pero hay que estar preparados para tragar descripciones de veinte párrafos de una puta piedra, y de lo diferente que es respecto a la puta piedra descrita en el capítulo anterior, ya que está a pocos metros y claro, la geología de este crater es la que es. Si te gusta la geología, quieres saber de ascensores espaciales y siempre has querido tu propia lente solar orbital para generar energía, te gustarán estos libros.
-¿Eres de esos que se tocan ahí abajo cuando ven que en la serie The Expanse la nave de los malos se acerca rápidamente a la nave de los buenos pero no viene de frente, si no que viene de culo, porque obviamente está frenando? ¿Te molesta sobremanera que el 98% de las naves en las películas estén dispuestas a modo de barcos y no a modo de rascacielos? ¿Te has parado a pensar alguna vez, sentado en la taza del baño, si los cazas espaciales en una armada estelar tienen sentido estratégico, táctico y económico? No busques más, ya que no lo vas a necesitar: Entra en Atomic Rockets (www.projectrho.com/public_html/rocket/index.php), una comunidad en la que un montón de gente lleva años discutiendo sobre todas esas mierdas. Pero ojo, te advierto, es como cuando entras en la Wikipedia o en TvTropes a mirar una cosa un momento, y sin querer te suena el despertador porque llevas toda la noche con 36 pestañas abiertas en el navegador y todavía hay enlaces que debes leer.
-Dos novelas de Peter Watts: Echopraxia y Visión Ciega, esta última gratis, entendiendo gratis como que es Creative Commons y que la puedes leer por el morro. La trama va de vampiros (y sí, es ciencia ficción fucking dura, pero hay vampiros, y acojonan que te cagas) y de extraterrestres. Es todo muy malrollero, como todos los libros de Watts (no te de por leerte otros libros suyos como los de Rifters si eres ligeramente claustrofóbico o no te molan las descripciones detalladas de violaciones con una estaca de madera de pino, que tiene más astillas), pero a mi, que soy fotógrafo, me moló sobremanera su truco totalmente realista para hacer invisibles a los cucarachones. Y bueno, si lees a Peter Watts, ya sabes que te va a meter su doctorado de zoología y de recursos ecológicos por el gaznate hasta que acabes sabiendo de memoria la secuencia genética de la bacteria de la que te está hablando.
-Todo el arco narrativo de “Espacio Revelación” de Alastair Reynolds (“Espacio Revelación”, “El Arca de la Redención” y “El Desfiladero de la Absolución”). Alastair es un tipo al que le mola escribir Space Opera GIGANTE, pero que se pone como límite el hecho de que en ninguna de sus historias se puede viajar más rápido que la luz… y claro, imagina Star Wars o Star Trek si en vez de gritar ¡Hiperespacio!, los heroes se tiran 3000 años dedicándose a hacer ganchillo en el camarote de su nave mientras van de un lado a otro. Además, es muy fan de “para qué quieres armas en tu nave, si tienes un motor que puede mantener 100G de aceleración indefinidamente… apúntalo al planeta de los malos y a tomar por saco”.
-Y venga, para terminar esta pequeña selección, vamos a pegar tiros, meter hostias y tomarnos alguna pequeña licencia: Los agujeros de gusano como medio de transporte son viables ¿Ahora qué? Pues ahora, “La estrella de Pandora” y “Judas Desencadenado” de Peter F. Hamilton. Pew-pew, trenes que van a otros planetas, megaricos, hostias como panes, persecuciones, genios fumando maría, explosiones, el alienígena más currado ever, más hostias… y todo manteniendo coherencia y respetando las leyes naturales y la termodinámica en más o menos un 98%.
Hay más, MUUUUUCHO más, ya que la ciencia ficción dura es muy larga y muy dura, pero valga esto como introducción a algunas opciones no muy trilladas (que sí, que todos hemos leído Seven Eves, y también las idas de olla de Cixin Liu y… NO, LA MIERDA DE “ANCILLARY JUSTICE” DE LA ÑOÑA DE ANN LECKIE NO ES HARD SCI-FI) y espero que os mole alguna.
Este testimonio o lo que sea viene a raíz de una vivencia personal relacionada con el consumismo. Todos sabemos que vivimos una época de consumir y gastar, pero quiero hablar del punto que se llega a cuando afecta a un nivel social.
Mi grupo de amigos son consumistas natos. Ya se sabe que quien se junta con cuatro borrachos, termina siendo el quinto, y mi placer consumista he tenido. Hasta que empecé a hacerme preguntas.
Mis amigos son de ir un día a la capital "porque sí", y es lo suyo para dar una vuelta y airearte. El problema es que todas las veces, pero que todas, ha sido para hacer la misma ruta de tiendas, sin variaciones incluso en el orden. Ya que uno está allí en X tienda, hay que comprar algo, que si no queda feo. Ahí viene mi primer porqué. ¿Qué pasa si entro en un local y salgo sin comprar? De verdad, ¿qué pasa? Es un nuevo deporte que recomiendo encarecidamente. Al principio te sientes culpable, ¡lo juro! Sientes que has hecho algo mal. Pero a la larga, te percatas que es por culpa de una mezcla de costumbre y presión social.
No es obligado que compre ropa por cada tienda que vayamos. Tengo ya la suficiente para cada temporada y aún no siento que deba renovar. "Pero, chico, ya que estabas, una camisita aunque sea...". Que no, que sí que es verdad que he visto alguna camiseta bien guapa, cierto; pero no, realmente no me hace falta más camisetas, que es de lo que más tengo. "Mira, esta es de esa película que te gusta tanto". Por supuesto, defiendo esa película, pero no significa que deba comprarme cada producto que exista de esa película. Ya le hago honor nombrándola, explicándola y recomendándola a quien no la conozca.
El caso más sangrante que viví fue un día que fuimos toda la troupe de amigos y fui el único que no sentí la necesidad de comprar. Fue justo la semana que se había cobrado, "y ya que se veían con dinero", pues a comprar que es gerundio. Me sentí un paria conforme tomábamos un café. Todos luciendo su nueva adquisición salvo yo. Y les sentó mal. O sea, les supo mal que no comprara nada, que no tuviese la necesidad. Me verán como un tacaño, pero yo creo que ya he demostrado en el pasado que soy tan capaz como ellos de gastar un dineral en lo que haga falta o en el capricho que surja.
"Es que el dinero hay que gastarlo en algo". Esta frase no la voy a olvidar. Me la dijo un colega con un convencimiento que me asustó. En principio sentí que era yo el que exageraba, pero conforme veo la casa de ese conocido llenarse y llenarse de objetos... Compras que igual disfrutas en el momento de la compra, más un par de días si procede. Luego a la estantería y a pillar polvo. A olvidarlo, dopamina gastada que ha creado el recuerdo de cuando lo compraste y poco más.
"Oye, ¿necesitas bajar a la ciudad a comprar algo?" Esta frase la he escuchado varias veces. Es una excusa para ir sólo a comprar X cosa y poco más. Pero ya que estás allí, pues aprovechas... para ver más tiendas. Nada de la playa, tal centro, parque o lo que sea: sólo tiendas. Menos mal que mi pareja es de ir a una ciudad específica a ver qué puede aportar, porque ya habría acabado loco de tantas luces y carteles llamando mi atención y a mi dinero.
Y es que mi aversión o tacañería quiero creer que surge de la época que no tuve absolutamente nada. No encontraba trabajo, dependía de los demás, y fue una auto-humillación que ha dejado mella. Ser nadie en una sociedad consumista mata, y lo peor es cuando los de alrededor no terminan de entenderlo. Los que tenían en ese momento un trabajo estable asumían que no trabajaba porque no quería, y eso sólo lograba hundir más. Esa gente necesita la sana lección de no tener ni para un café. Tienen que vivir que existen normas no habladas pre-establecidas que te obligan a ser uno más con la sociedad. Joder, la maldita ironía, de joven deseando la aceptación y ahora sólo quiero que me dejen en paz. Sí que es verdad que hay que tener cuidado con lo que se desea.
Ahora que tengo un trabajo estable, por puro instinto de supervivencia ahorro. Tengo mis arrebatos consumistas, sobre todo en libros y cómics, en algún disco de música y en videojuegos. Y es que es tan fácil... Tan sencillo comprar juegos digitales. "Es que este juego que recomienda todo dios está de oferta, no puedo desaprovechar la oportunidad", y ahí que tengo la biblioteca de Steam llenándose, sabiendo que ni a la mitad jugaré por falta de tiempo o por no organizarme. "Ayudas a los desarrolladores comprando sus obras", y es cierto, pero siendo egoísta creo que es una frase de auto-convencimiento tan terrible como la de que el dinero está para gastarlo. ¿Soy tacaño? Ni p*** idea, pero los años de crisis en este estilo de sociedad no son sanos.
Lo que más me duele es acumular libros. Ahí los tengo, todos interesantes, hojeados de vez en cuando con auténtica satisfacción. ¿Cuándo sacaré la voluntad que justifique aquellos arrebatos de consumo? Voluntad, esa misma que siento cuando algo llama mi atención y quema adrenalina al pulsar con TANTA facilidad el botón de comprar. Con mis datos ya dispuestos debido a anteriores compras, es que ni lo sientes. Micro-orgasmo cuando llega el envío a tu casa, admiración de minutos y a otra cosa. Demasiadas distracciones pendientes, oiga. Lo peor es que se hace de modo automático. Una y otra vez, una y...
Siento que desde que trabajo la vida ha cambiado. Tengo estabilidad, y es maravilloso. Ya no me siento cada día inseguro al no saber qué me va a suceder en el futuro. Ahora ya lo sé, seguiré yendo a trabajar y pagar lo que tenga que pagar. Mi futuro ya está definido. Hasta el último día. Oh, mira qué oferta tan tentadora... voy a cerrar la pestaña del navegador. De la que me he librado. Seguiré ahorrando, por si acaso. Por si acaso, siempre por ese motivo. Supongo.
Al final he caído y he comprado otro videojuego muy barato en Steam. Un saludo.
-Las condiciones son 92000 euros limpios al año. 5 semanas de vacaciones. Horario de 9 a 15h. Teletrabajo dos veces por semana a su elección. También te damos un coche de empresa, un Maserati, así como un iPhone y un Mac portátil. ¿Qué me dices?
-Dios mío, señor López. No sé que decir, son las mejores condiciones que he han ofrecido jamás. ¿No es excesivo para un becario?
-Cuidamos de nuestros trabajadores. Solo una cosa más: cada año uno de nuestros empleados, atado a una cama, es violado salvajemente por nuestro presidente hasta arriba de viagra.
-¿Es una broma?
-Son las normas de la empresa. La elección es completamente aleatoria. Somos 2400 empleados. Las probabilidades de que te toquen son muy bajas, de un 0,00041%.
-¿El presidente es guapo?
-¿Quieres ver una foto? Mira.
-Es apuesto y joven. Ojos azules, parece que va al gimnasio. Y sabe montar a caballo.
-No, no. El presidente es el caballo. Se llama Cascanueces.

-¿Cómo?
-No puedes pensártelo mucho más.
-Lo del caballo me parece extraño...
-No es "un caballo", es el Señor Cascanueces.
-¿Y por qué se llama así?
-Bueno, durante el rito de violación, suele producirse una explosión de la bolsa escrotal del empleado violado, por el tamaño del pene de nuestro presidente, que es incluso demasiado grande para un pura sangre. En 2017 perdimos a Blas por una hemorragia escrotal. Llegó muerto al hospital.
-¿Le gusta leer al señor Cascanueces?
-Borges, Proust, Pessoa...
-Oh Dios, somos almas gemelas.
-¿Música?
-Obseso del barroco alemán: Bach, Froberger, Tunder...y el jazz.
-¿Saxofonista favorito?
-Coleman Hawkins
-¡Como yo! ¡No ha dicho a Coltrane! Dios santo, ¿podré conocer al presidente?
-Cuando quieras. ¿Aceptas entonces?
-Sin duda.
-Solo una cosa más: en Navidad hacemos amigo invisible.
-¿Amigo invisible? ¿Por qué no empezó por ahí? Métase su trabajo por donde le quepa.
-Pero Quique...
-¡Váyase a la mierda!
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-Señor Cascanueces, otro más que no acepta.
-¿Le has contado lo de que cuando un trabajador se jubila hacemos todos una barbacoa caníbal con su cuerpo en el jardín de la empresa? ¿Cómo ha podido rechazar eso?
-No me dio tiempo.
-Joder, Alfonso, te voy a tener que echar, ¿eh?
-No, por favor, no quiero dejar Amnistía Internacional. Antes me suicido.
-Si quieres seguir aquí te lo vas a tener que ganar.
Hace poco se ha conocido que la cuenta de Borja Escalona (el """"youtuber"""" que amenazó a la dependienta de un local de comida, hirió a una transeúnte lanzándole una maquinilla de afeitar y un largo etc.). En Forocoches ya se está celebrando (habían iniciado una campaña para cerrarle el canal).
Aunque todos sabemos que volverá a abrirse otra cuenta, me alegro mucho que se le haya cerrado. El personaje no hace más que meterse con la gente, acosarla, realizar bromas de mal gusto y un largo etcétera.
Desde aquí un saludo al señor Escalona. Que este ban sea para siempre; por el bien de todos.

Ni nos acordamos ya de los oscuros espías de balcón. El olor del incipiente verano se mezcla con los estertores de la mayor crisis social que hayamos sufrido jamás.

Las mascarillas comienzan a enseñar las narices, se van los polvos prohibidos, los mensajes a vuestras ex parejas de los que ya tendréis tiempo de arrepentiros y mientras los aplausos de las 20h parecen tan lejanos como aquel mundial que ganamos, iniciamos juntos, pero no revueltos, el proceso de olvidar que vivimos una guerra espantosa, y que en vez de combatir con casco y rifle como lo hicieron nuestros abuelos y héroes cinematográficos, lo hicimos con yoga, Ponhub, Netflix, pizzas Tarradellas y versiones espantosas de canciones espantosas.
"Otra pobreza llegará que buena te hará". Y esta generación, la nuestra, que ya las ha pasado putas, volverá a hacerlo refugiándose en los fines de semana y trabajos de mierda, que ahora serán aún peores. Al menos tendremos un buen saco de anécdotas aburridas y repetitivas que contar a nuestros nietos, si es que la coyuntura económica nos permite follar sin condón y tener descendientes. Nadie nos pide más. Tampoco es que tengamos intención de dar más.
Qué tedioso ha sido este combate. Nunca tantas muertes fueron tan inútiles. Nunca se aprendió tan poco de algo tan terrible.
El estado de alarma se acaba y la masa, enfurecida por un año de régimen monacal, descorcha esa botella salvajemente removida por las restricciones, por la necesidad imperiosa de olvidar y pasar página, por ese hedonismo que siempre nos ha caracterizado, para lo bueno y, ahora sabemos que también para lo malo. Una botella que al abrirse desprende una espuma de locura, una espuma que se desparrama y que trata de tapar el vacío existencial de millones de vidas y el dolor que produce en el imaginario global, el comprender que 40 años después, no hemos sido educados para hacernos dueños de nuestra libertad y que no queremos construirla por nosotros mismos, lo único que nos importa es defenderla, aunque no sepamos qué es, aunque nunca la hayamos tenido en realidad.
España era anoche una fiesta. Hoy he leído que de "liberación". Camus decía que el desahogo es un antónimo de la libertad. Anoche la gente no celebraba su liberación. Celebraba, bebía, follaba, incumplía las normas para tratar de olvidar. Como el que se emborracha tras una ruptura.
El coronavirus no ha sido solo un asesino. Ha sido un espejo. Y a muy pocas personas les ha gustado el reflejo de su imagen. Nadie quiere más espejos. Lo que la gente quiere es espejismos, y el pasado previo a la pandemia, miserable y más bien desolador, aunque ya lo hayamos olvidado, es, ahora, un espejismo al que la mayoría quiere regresar lo antes posible.
Pero todo esto ha sucedido, aunque ya estemos enterrándolo. Y los únicos que se han partido el pecho con esta mierda, saldrán a las calles en otra marea blanca dentro de no mucho, os lo aseguro, y los aplausos ya no estarán en los balcones. Regresarán a los conciertos, a los estadios, a los pabellones, a los parlamentos y a los auditorios. No serán para ellos. Serán para los de siempre, para aquellos que admiramos, para los ídolos con pies y cerebro de barro, para los salvapatrias, para los que levantan copas en eventos deportivos y los que cuentan sus seguidores por millones en redes.
Porque aquí, en España, como dijo Anguita, hace ya mucho tiempo que la admiración se divorció de la honestidad. Porque aquí, como dijo Umbral, si no aprendimos en 40 años, no vamos a aprender en los siguientes 40.

El error de El Economista hoy al comparar los sueldos del sector público y privado es en realidad el mismo de ayer de Newtral: pensar que el cálculo de un aumento y un descuento son intercambiables, que si A es un tanto por ciento menor que B, entonces, B es el mismo tanto por ciento mayor que A.

Si el sueldo medio en el sector público es de 2.807,1 euros al mes y de 1.901,7 en el sector privado, el sueldo público es un 47,6% superior al privado (2807,1/1901,7=1,476) y, de forma equivalente, el sueldo medio privado es un 32,3% inferior al sueldo medio público (1901,7/2807,1=0,677).
Para mayor escarnio del medio, han sacado la noticia como principal titular de la portada.


Entre los siglos XVI y XVII surgieron en Europa coleccionistas que almacenaban en sus gabinetes todo tipo de cachivaches que iban desde relojes, obras de arte, plantas exóticas llegadas desde todos los rincones del mundo, algún cuerno de unicornio, animales disecados, sangre de dragón o instrumentos con más o menos complejidad. Se trataba, por supuesto, de colecciones privadas pertenecientes a alguien rico: un burgués, un aristócrata o un rey, que trataba su colección como un museo y la exponía a todos los visitantes de su casa.
En Inglaterra, Alemania o España se solían llamar "cuartos de maravillas", “gabinetes de curiosidades” o “gabinete de arte y maravillas” o “sala de rarezas” y solo eran accesibles a aquellos designados por el dueño de la colección. El gabinete era un fiel reflejo del estatus de su dueño y por lo tanto estaba cuidado hasta el último detalle para poner en relieve la importancia del anfitrión.
En los gabinetes de la nobleza y de la aristocracia, el orden del gabinete iba encaminado a sorprender al visitante a través de artículos exóticos. Por el contrario, en los gabinetes de los burgueses el interés que aglutinaba la colección solía ser científico o humanista y tenían un catálogo más modesto pero más cohesionado que en los gabinetes "de alta alcurnia".
Los objetos que se exponían en los gabinetes se organizaban en dos grandes categorías: los Naturalia, objetos provenientes de la naturaleza como animales, plantas o minerales y los Artificialia, los artículos fabricados por el hombre. En el contexto del Renacimiento, los coleccionistas estaban muy interesados por estudiar el mundo que les rodeaba y por clasificar minerales, animales y plantas. Por supuesto, en los gabinetes había también un hueco para las alteraciones naturales como ovejas de dos cabezas (reales o falsas), cuernos raros y algún que otro fósil.
En plena época de los descubrimientos, poseer objetos que hubieran llegado desde África o América aumentaba el caché de los gabinetes y pronto se organizó una red de gabinetes que intercambiaba información acerca de la taxonomía de los animales, minerales y plantas que iban llegando de las nuevas tierras exploradas.
Los cuartos de maravillas tuvieron gran importancia en el avance científico, ya que permitían examinar muchos especímenes sin moverse del sitio, lo que era especialmente práctico para comparar seres vivos. Son muy famosas las colecciones de fósiles de esta época, que se comparaban a lo largo de toda Europa entre coleccionistas de curiosidades.
El Renacimiento es uno de los momentos históricos en el que se vuelven los ojos a la Antigüedad clásica y los gabinetes no quedaron ajenos a esta corriente. Numerosos artículos procedentes de la antigua Grecia y Roma comenzaron a fluir al mercado y acabaron en gabinetes de toda Europa, pero también se intensificó el tráfico con momias. De este modo comenzó a practicarse la arqueología, aunque fuera al principio como algo rudimentario más encaminado a lucrarse que a conocer el pasado.
Los objetos "artificiales" que formaban parte de los gabinetes iban desde las obras de arte en cualquier soporte a objetos cotidianos de culturas lejanas, sin olvidar artefactos e instrumentos científicos que venían a completar la colección. Además solía haber un rincón para exponer autómatas o máquinas con mayor o menor complejidad que atrapaban la atención de los visitantes.
Entrar en un gabinete de curiosidades era adentrarse en un mundo con una nueva estética, donde todo su contenido era susceptible de ser una curiosidad, desde los artículos a los muebles donde se mostraban. Estos muebles estaban llenos de cajones y de compartimentos secretos que ampliaban la superficie disponible para exhibir sus piezas.
A finales del siglo XVIII con la llegada de la Ilustración, estos gabinetes comenzaron a abrirse al público en general con el objetivo de instruir a la sociedad. Los gabinetes fueron adquiridos en muchos casos por instituciones públicas y constituyeron el germen de los actuales museos.
En España tenemos el caso del Real Gabinete de Historia Natural creado a instancias de Pedro Franco Dávila durante el reinado de Carlos III y que constituyó el germen de varios museos, desde el Museo del Prado, el Museo Nacional de Ciencias Naturales, el Museo Arqueológico Nacional y el Museo de América. Las colecciones de Franco Dávila incluían desde cuadros a cristalería, pasando por algunos ejemplares de animales disecados.
Al igual que sucedió con el Real Gabinete de Historia Natual, los gabinetes europeos fueron desapareciendo desde finales del siglo XVIII y a lo largo del siglo siguiente. Sus colecciones pasaron a engrosar los museos de Ciencias Naturales o de Arte, y las piezas de menor valor quedaron como curiosidades de los particulares.
Si os intriga saber qué aspecto tenían estos cuartos, además de visitar los links que he enlazado os animo a que le echéis un ojo a la reproducción del gabinete de curiosidades que hay en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid porque está fenomenal.
Diez mil obreros en paro esperan en la plataforma de suicidio colectivo. Diez mil mujeres violadas compartirán tu noche de bodas. Diez mil niños maltratados no fueron suficientes para comprar tu infancia. Diez mil ancianos estafados se amontonan en vertederos de la tercera edad como vampiros sedientos de cariño. Y el mundo es cada día un lugar mejor. Tu mundo es cada día un lugar mejor, te lo dicen las pantallas desde que te levantas hasta que te acuestas. Tu mundo es cada día un lugar mejor porque por fin tu miedo es más grande que los agujeros de tus bolsillos y la libertad es como un mal sueño del que todos nos vamos despertando poco a poco. Todo va ocupando el lugar que le corresponde y tú también. Y por suerte todavía no eres un obrero en paro ni un anciano sediento de cariño. Todavía no. Y nunca serás una mujer violada y el niño que fuiste yace enterrado en uno de esos sótanos de tu memoria a los que nunca vuelves. Y la vida es cada día un lugar mejor porque todas tus horas están ocupadas y los médicos te cuidan todo el tiempo. Nunca pensaste que se pudiera estar tan enfermo durante casi todo el tiempo, pero la medicina vela por ti. La medicina es la mayor esperanza de los hombres hoy en día. Comulgamos en las farmacias los sueños administrados por nuestros cuidadores. Tú también, tú sobre todo. Porque eres culpable. Eres culpable de tu mala salud, de los vicios inconfesables que se reflejan en tu sangre, de las enfermedades raras que padeces desafiando toda estadística, como todos tus conocidos. Culpable de la culpa oscura que roe tus noches y te dice que no tienes derecho. No tienes derecho a estar vivo porque el mundo es demasiado complicado y tú tienes demasiada suerte. Tienes un trabajo. Y una casa. Y una familia. Tienes una sonrisa colgada en el perchero que te pones cuando sales de casa y que cuelgas al volver. Tienes la costumbre del transporte urbano durante tres horas diarias, de las diez horas en el trabajo, con una pausa de dos horas que sueles pasar trabajando porque algo hay que hacer con el tiempo que te consume hasta que vuelves a casa y todavía te sobran once horas perfectamente organizadas para hacer las compras o ir al gimnasio o contar un cuento a tus hijos o preparar la cena o ver la tele o sábado y domingo con amigos o tus padres o los padres de ella y todavía siete horas y media químicamente perfectas de sueño lleno de pesadillas que no recuerdas a la mañana siguiente. Porque tienes derecho a tus obligaciones y saber eso hace que el mundo sea cada día un lugar mejor para todos.
Y tienes derecho a no hacer preguntas. Tienes derecho a no preguntar por qué diez mil obreros hacían cola en las plataformas de suicidio colectivo. O por qué de pronto aparecieron las plataformas de suicidio colectivo en todas las ciudades. Tenías el derecho obligatorio de no preguntar por qué seguía habiendo mujeres violadas, niños maltratados, ancianos abandonados. No quieres saber por qué todo el mundo estaba tan enfermo de pronto, por qué la salud se había convertido en la esperanza de los muertos, por qué cada día era igual al día siguiente igual al día siguiente. No te preguntas por qué no recuerdas un solo día en tu vida diferente a los otros y por qué no te ves diferente a los demás. Eso es bueno, sabes que es bueno. No recuerdas cómo era todo antes pero sabes que era peor, porque te lo han dicho las pantallas. Sabes que no necesitas la libertad porque fue la causa de todos los males del pasado. Y cuando el miedo se convierte en una costumbre llega a parecer algo agradable.
Vives en el mejor de los mundos porque los que no piensan así ya no viven en este mundo. Y como has aprendido a no preguntar nunca sabrás cómo has llegado hoy hasta la plataforma de suicidio colectivo.
Hoy nos hemos levantado con esta noticia en el diario El País: verne.elpais.com/verne/2019/02/11/articulo/1549898606_574493.html
En concreto se trata de un artículo de opinión donde se trata un movimiento filosófico bastante en boga últimamente: el antinatalismo. Ya el artículo señala que esta filosofía tiene una amplia trayectoria, pudiendo rastrearse su origen a grandes pensadores de la talla de Schopenhauer y Zapffe, aunque olvidan mencionar al que fuera discípulo de Schopenhauer: Philipp Mainländer, el cual fue realmente el primer antinatalista propiamente dicho. Por cierto que la obra de este gran autor tristemente ignorado se puede conseguir en castellano y merece mucho la pena su lectura (especialmente su cosmovisión metafísica de fondo).
Pero, ¿en qué consiste el antinatalismo?
Es siempre complicado pretender explicar en pocas palabras una corriente filosófica pero voy a intentar dar una somera aproximación utilizando parte de un reciente libro dedicado por entero a la defensa del antinatalismo: "Better Never To Have Been" (Mejor no haber existido nunca), del filósofo sudafricano David Benatar. En concreto, y siempre grosso modo (lo ideal, por supuesto es leer el libro completo), el autor resume y defiende lógicamente su propuesta mediante un argumento al que llama “la asimetría”:
"[...] la ausencia de dolor es un bien, pero la ausencia de placer no es ni un bien ni un mal. Es decir, alguien que nace puede que disfrute de placeres (bien), pero también sufrirá algún mal a lo largo de su vida (mal). En cambio, quien no nace ni sufrirá ningún mal (bien) ni disfrutará de ningún placer (ni bien, ni mal). El hecho de que la ausencia de placer no sea algo malo inclina la balanza en favor de no haber nacido".
En su opinión, si ahora todos nos pusieramos de acuerdo y de sopetón nadie decidiera traer nueva descendencia hasta que la humanidad se extinguiera por completo, no causaríamos con tal acto ningún mal a nadie, puesto que no se puede hacer daño a quien no existe (mucho menos arguyendo ausencia de placer). Por contra, el mero hecho de no tomar esta decisión social implica que nuevos seres vendrán al mundo, y que inevitablemente sufrirán de muchos males a lo largo de su leve y breve existencia. Esa es “la asimetría”. El que no nace evidentemente no puede sufrir por no haber nacido, ni por no haber podido disfrutar de una puesta de Sol, ni por ninguna otra "migaja" emocional que nos haga obtener dopamina. Mientras que el que nace necesariamente se verá constreñido a padecer sufrimiento, necesidad y frustración debido al modo en que funciona nuestro (evolutivo) sistema neuroendocrino.
¿Por qué tener hijos?
La pregunta del millón. El debate sobre esta cuestión podría llenar bibliotecas completas, pero hay una cosa incuestionable: quienes deciden ser padres solo siguen sus propios intereses (egoísmo). Y la decisión suele ser en la mayoría de los casos instintiva (es decir, no racional sino fruto de un deseo interno heredado sin duda de nuestro pasado evolutivo). Y es cierto que nadie puede preguntar a su descendencia si quiere nacer o no, pero sí es posible detenernos a pensar por qué tenemos hijos y si lo hacemos por ellos o por nosotros. Una profunda reflexión racional debería como poco hacer dudar a más apasionado pre-papa. Por tanto, antes de traer vida al mundo, qué menos que mantener un pequeño debate previo con nuestra pareja sobre: "¿por qué queremos tener hijos?". Si resulta que no encontramos más que inefables emociones y sentimientos irracionales (instintivos) quizás deberíamos replantearnos el asunto hasta tener algún argumento racional más sólido. Y peor aún si notamos que parte de nuestra vehemencia por ser padres esconde algún motivo claramente egoísta como por ejemplo que tengamos quien nos cuide cuando nos llegue la vejez o cosas por el estilo; entonces sí que deberíamos repensar muy mucho el tema.
Y tú, ¿por qué tienes o vas a tener hijos?
Trabajaba desde hacía 10 años en un negocio familiar situado a las afueras de un pequeño pueblo de Murcia y las cosas no me iban muy bien. Así que tenía mucho tiempo libre y decidí acudir a la entrevista de trabajo. Me aburría mucho y tenía tiempo para compaginarlos. Me eligieron rápidamente, más que nada porque nadie más se presentó para el puesto.
Recibí una breve formación de unas horas y al día siguiente me presenté en las oficinas, optimista y motivado. Pegué un sorbo al café y recibí la primera llamada. Descolgué el teléfono:
-Teléfono de la Esperanza, mi nombre es Ataulfo, ¿en qué puedo ayudarle?

-Hola Ataulfo, mi nombre es mmmm…Gerardo, sí, eso.
Yo conocía esa voz. Era Ginés, el hijo del estanquero.
-Dígame, Gerardo, ¿cuál es su problema?
-Pues mire, mi mujer me dejó por mi hermano y justo cuando parecía que iba a superarlo me diagnosticaron una enfermedad mortal que…
-¿Cuánto tiempo le han dado de vida?
-Un año más o menos.
-¿Tiene hijos?
-No
-¿Algún familiar?
-Mi hermana, pero no nos hablamos. Vive en Argentina desde hace años y…
-¿Algún trabajo que le motive?
-Llevo en paro desde hace 4 años…
-¿Ha pensando en el suicidio?
-Esto emmm…no he llegado a tanto...
-A ver Gerardo: no tiene familia, no tiene empleo, no tiene nada que le motive…¿es así?
-Si, por eso llamo…necesito razones para seguir…
-¿Y por qué debería seguir?
-¿Cómo? Oiga, pero esto es el Teléfono de la Esperanza…¿no?
-Sí, lo es. Y le estoy preguntando que por qué debería seguir, quiero decir…tenemos esa extraña y molesta costumbre de dejarnos llevar por la inercia…vivir, ¡hay que vivir! Eso son gilipolleces, amigo. La esperanza es un sentimiento muy peligroso, puede volver loco a un hombre…
-Pero oiga, yo…se supone que usted…
-No llore, por favor. Tenga algo de dignidad por una vez. Su mujer le dejaría por algo, ¿no?
-Sí, decía que era un perdedor…
-Pues agárrese a esa verdad y tome una decisión de ganador por una vez.
-¿Me está diciendo que me suicide?
-Mire, si pone usted su coche en marcha dentro del garaje y mete un tubito en…
-Oiga, ya sé cómo se hace.
-¿Ve? Eso es que lo ha pensado. No es usted tan perdedor como cree. Ha logrado ser pragmático y valiente por unos instantes. Ahora solo tome esa decisión. Tenga dignidad por una vez en su vida.
-¿Usted cree?
-Nadie le va a echar de menos.
-Oiga, pues creo que…gracias.
-De nada, Gerardo y deje de llorar. Le espera una vida mejor créame. Un saludo cordial y ánimo. Y recuerde que lo del tubito y el coche es indoloro.
-Se lo agradezco, creo que me siento mejor. Seguiré su consejo. Adiós, adiós...
¿Y por qué no?, me pregunté. ¿No debía ser reconfortante la esperanza por encima de cualquier otra cosa? ¿Por qué alargar el sufrimiento de aquellos que nunca dejarían de sufrir? La vida es muy complicada, solo unos pocos tienen la suerte de nacer en el momento y en el lugar adecuado. ¿Por qué engañar a la gente? ¿Por qué no llevarles calma y paz ayudándolos a coger el camino de la rendición? Mientras meditaba sobre todas estas cuestiones, pasaron dos horas y por fin volvió a sonar el teléfono.
-Teléfono de la Esperanza, soy Ataulfo. ¿En qué puedo ayudarle?
-Hola, soy Ricardo. Estoy pensando en suicidarme.
Ricardo, el hijo del rico del pueblo. Tan pagado de si mismo que era incapaz de ocultar su nombre.
-A ver, tranquilo Ricardo. ¿Qué le ha llevado a tomar esa decisión?
-Mi novia me ha dejado.
-¿Qué edad tiene usted?
-31 años.
-Pero es usted muy joven.
-¿Y? ¿No puede una persona joven y con el mundo por delante, querer dejar de vivir?
-Pero a ver…¿en qué trabaja?
-Soy arquitecto. Tengo mi propio negocio, aquí en el pueblo.
-¿Y le va mal?
-No, la verdad es que va muy bien.
-¿Tiene amigos?
-Bastantes.
-¿Familia?
-Sí, tengo familia y son encantadores la verdad, los quiero mucho.
-Entiendo…¿y se quiere suicidar porque su novia le dejó?
-Nunca encontraré a nadie como ella.
-Y tiene usted razón.
-¿Cómo?
-Que tiene usted razón. No se engañe. Veamos, ¿cuántas novias ha tenido usted?
-Pues unas 4 o 5, creo…
-¿Alguna como ella en la cama, Ricardo?
-Ninguna. Rosarito era…era increíble.
-¿Conversaban durante horas en la cama sobre cualquier cosa y reían juntos hasta el amanecer?
-¡Sí! ¡Era maravilloso! Dios, cuánto la echo de menos. ¿Cómo sabe usted eso?
-Ricardo, lo sé porque yo también estuve enamorado hace mucho. Y me dejaron. Nunca volví a conocer a nadie así. Desde entonces voy dando tumbos en mi vida, engañándome y creyendo que alguien así volverá a mi vida, pero amigo…siento decirle que hay trenes que sólo pasan una vez por la estación de nuestro corazón.
-Oiga, ¿no se supone que usted debe convencerme para que no…?
-Mire, siempre hay un amor...ese amor. Nos pasa a casi todos. Nos deja una marca indeleble, nos hiere, nos destroza y luego se va. Lo demás no es más que una estúpida huida hacia delante para tratar de sustituir y olvidar, pero amigo, déjeme decirle algo: eso nunca ocurrirá. Nunca olvidará a Rosarito.
-Pero, bueno…la llamé ayer y la invité a hablar. Dentro de unos días volverá al pueblo para ver qué podemos hacer…incluso he comprado dos billetes a Venecia. Ella siempre quiso ir allí y creo que sería una oportunidad para arreglarlo. Dice que es la ciudad más romántica del mundo…
-¿Arreglarlo? Créame, Ricardo, cuando se corta una vez, ya todo va cuesta abajo. No conozco a ninguna pareja que haya logrado superar una primera ruptura. Lo que usted tiene con Rosarito está tocado de muerte. ¿Venecia? Por favor, no me sea hortera, tenga algo de dignidad.

-¿Usted cree?
-Estoy completamente seguro. La primera ruptura es el ojo de un huracán de inseguridades, dolor y autodestrucción.
-Sí, tal vez tenga razón, esa jodida zorra me ha dejado…
-Y seguramente por otro…
-¿Usted cree?
-Mi consejo es sencillo: hágalo.
-¿Qué haga el qué? ¿Qué me suicide?
-Si, amigo, y de la forma más trágica. Váyase de este mundo lanzándole un mensaje a Rosarito. Hágala sentir culpable por toda su vida.
-Pero oiga, eso es terrible…
-No, amigo, eso no es terrible. Lo que es terrible es lo que viene ahora: el desamor, el abandono, la soledad, el futuro sin asideros a los que agarrarse. No hay esperanza en el horizonte, se lo aseguro.
-Tiene usted razón…
- ¿En qué piso vive usted?
-En un quinto.
-Puede que no sea suficiente. Meta su coche en el garaje y abra un poquito una ventanita, póngalo en marcha y conecte un tubito que vaya desde el tubo de escape hasta el huequito de la ventana. Es indoloro y más rápido de lo que se cree.
-Gracias, Ataulfo. No sabe cuán agradecido le estoy.
-Déjese de gracias y baje ya al garaje antes de que comience a dudar.
-Gracias, gracias, de verdad…
Mi turno terminó. Desgraciadamente nadie más llamó, pero mañana seguro que podría ayudar a alguien más. Cogí mi abrigo y me dirigí a casa andando, tranquilo y feliz, por primera vez en mucho tiempo. En el salón me esperaba Reme.
-Cariño, la cena está lista. Te veo contento.
-Sí…
-¿Qué tal en la funeraria? ¿Es que comenzamos a remontar?
-Pues sí, preciosa. Creo que las cosas van a empezar a ir de muerte.
-Jajajajaja, siempre el mismo chiste. A ver si esta vez es verdad.
Le sonreí y le di un beso. Comenzaba a sonar la entradilla de First Dates, mientras Reme abría una botella de lambrusco del Mercadona
-¿Oye Reme, tú has estado alguna vez en Venecia?
Me considero una persona de izquierdas poco dogmática. A partir de ciertos principios irrenunciables no me cuesta asumir la idea de hacer concesiones, negociar, maniobrar. Lo bastardo me satisface. Más allá de la lucha por la igualdad de oportunidades independientemente del origen de uno, de la ciudadanía como expresión de mi persona política y de salvar lo que se pueda de la red social de bienestar, puedo tragar con muchas incoherencias. Después de todo, un partido que tenga a más de un miembro ya está haciendo concesiones. Cuando los amigos van juntos a ver una película, alguien ha ganado y alguien ha perdido en un proceso político de cervezas y altramuces.
La configuración política desigual del estado, teniendo regímenes especiales para cierta población, o habilitando ciertos mecanismos para una autonomía contraria al bien común siempre la he aceptado como una realidad difícil de cambiar. Fruto de un proceso histórico lleno de sangre y desgracias que no juzgo necesario repetir. Soy centralista, sí. Pero una guerra carlista más no me compensa. Y menos cuando esta vez, para tener un resultado distinto quizás habría que perderla.
Entiendo la dificultad de luchar contra los aspectos lesivos del capitalismo cuando este es la base de tu sustento, y legislar unas condiciones laborales para las cuales no se tiene poder de sostener es difícil cuando hay otros países con mano de obra barata o con presión fiscal ridícula.
Entiendo que existe una diferencia de oportunidades basadas en el sexo, principalmente por la maternidad, y secundariamente por la presión social o cultural que tienen las mujeres por amoldarse a ese objetivo fisiológico y la diferencia de trato que pueden recibir; sobre todo en las capas más humildes de la sociedad. La cultura va a lomos de la evolución de las relaciones materiales, entre ellas las laborales. Y desde luego ni estamos como antes, ni peor. Pero todavía hay mucho que andar sobre las bases materiales de esas diferencias, como la igualdad total en las bajas por maternidad y paternidad (en obligatoriedad), el acceso al libre de injerencias sesgadas al aborto en la juventud, etc. No me ha importado que haya ciertas desigualdades temporales (incluso si esta temporalidad se refiere a algunas generaciones). Después de todo la igualdad ante la ley no deja de ser un idealismo que a veces queda huero de sentido. ¿Acaso no eran igualmente libres los ciudadanos de la primera república francesa con el sufragio censitario? ¿Los prusianos con el sistema de las tres clases? Si, libres de no ser lo suficientemente ricos para tener representación...
También trago con el juego parlamentario de las alianzas, ya que sin poder político (y esto se reduce en gran medida a cargos políticos desgraciadamente) no se hace nada. Así que a mover al electorado del PSOE, ese sí es de izquierda, a través de partidos más a la izquierda que el PSOE. O a intentar hablar con ERC aunque pretendan igualar el intento de genocidio franquista con que unos políticos estén procesados.
¿Pero hasta cuándo se traga? Cuando se condona el principio básico de mi ideología, la izquierda republicana socialista (las etiquetas, qué útiles son). Cuando los ricos pueden saltarse la ley por ser de un linaje especial, como se promete a los empresarios vascos; cuando se promete luchar contra el fraude y se perdona según quién lo haga y dependiendo de para qué república utópica lo haga (como si la sanidad o la educación sufrieran menos dependiendo de la razón por la que le sustraen financiación), cuando se critica justificadamente a unos nacionalistas patrios racistas y trasnochados por querer que la ciudadanía signifique ser de una etnia pura mitificada (Ejpañol, Ejpañol decían en el parlamento), pero se traga con quienes usan el mismo argumento para romper con los que tienen un bache en su ADN o los que vienen a ensuciar sus muy puras y religiosas tradiciones (ahora no religiosas, ahora sólo étnicas). Cuando se demuestra no tener aptitudes para desempeñar un ministerio sacando leyes confusas, incompletas, panfletarias; cuando el tema es serio y es bien necesario acometer la lacra de la violencia machista. No, lo siento. Hasta aquí he llegado, me bajo del carro.
No seré un "yo antes votaba a Podemos", no haré campaña pública por desacreditarlos. No adopto la fe del nuevo converso, ya que no me he reconvertido de nada. Y no achaco otro no tomar la misma decisión o no compartir la misma sensibilidad. Hasta ayer era yo ese. Sigo manteniendo mi simpatía por lo que Podemos parecía representar y quizás todavía represente en algunos aspectos. Sigo manteniendo mi más sincero disgusto por la campaña torticera de manipulación de los medios de comunicación, por la campaña de acoso y derribo de un poder judicial que mira a otro lado cuando algún juez toma en sus manos la "noble" tarea de purgar la política del gen rojo. Algo habrán hecho bien cuando el sistema ha tenido que excretar a VOX, a Inda, a Ferreras, la campaña del algoritmo de Youtube de cripto-ancaps iletrados, etc. Pero ser víctima es un programa político pobre. Alguien tiene que haber en el arcén cuando otros mejores que yo decidan componer un nuevo carro.
PD: Sí creo que las leyes deben actualizarse a la realidad, y hasta hace bien poco no había habido un intento de secesión como el Catalán. Llamarlo sedición, cuando son tipos de violencia espurias, típicas de momentos tensos que se pueden dar en huelgas, piquetes, manifestaciones que nada tengan que ver, etc.; máxime cuando en el mundo del deporte han habido violencias más graves, me parece muy racional revisarlo. En la práctica sería coartar el derecho de manifestación. Pero la malversación de lo público, de lo de todos, para el beneficio de unos pocos (me da igual que sean el 30 o el 40 por ciento) me parece imperdonable.
Todos hemos visto esta tarde las noticias: miles de buscas han hecho explosión simultáneamente en todo el Líbano y algunas ciudades de Siria. Los vídeos que circulan por la red y agencias de noticias dejan imágenes como ésta de un hombre comprando en un supermercado cuando algo explota en su bolsillo.
Es difícil saber con una simple búsqueda en internet cuántos dispositivos de este tipo están activos en esos países, pero asegurar que "sólo los usan los de Hezbollah" me parece aceptar una teoría demasiado poco probable y, desde luego, demasiado poco probada. Los buscas son dispositivos de comunicaciones tremendamente eficaces para fuerzas de seguridad y servicios de emergencia, su protocolo de comunicaciones es altamente eficiente y desde luego mucho más resiliente que el de mandar SMSs o las redes de datos modernas. Siguen siendo por estos motivos dispositivos utilizados por profesionales públicos de todo el mundo en múltiples países. Sólo en EEUU existen millones de buscas en activo, principalmente usados por personal médico y servicios de emergencia, por los motivos descritos.
No seamos ilusos ni nos queramos hacer pajas con los servicios de inteligencia del régimen genocida: sustituir los buscas de determinadas personas individuales a las que probablemente ni siquiera tengas acceso es una tarea extremadamente difícil; inundar el mercado local de tus buscas trucados es muchísimo más fácil. Sobretodo cuando las vidas de los ciudadanos de ese país, sean terroristas o no, no te importan una puta mierda como es el caso. Y sobretodo cuando además te beneficias enormemente de sembrar el caos, la destrucción y el pánico entre su población, creando desestabilización, incertidumbre y miedo que puedes, y vas a, utilizar a tu favor inmediatamente.
Recordemos que no estamos hablando de superagentes secretos tipo 007. Estamos hablando del Gobierno, el Ejército y la práctica totalidad de los políticos israelitas y de su propio pueblo: para ellos los árabes son menos que cucarachas, sus vidas no valen nada, los odian y los exterminan, hablan abiertamente de sus niños pequeños como "los futuros terroristas" sin ponerse ni colorados, hablan de "hacerles un bombardeo de alfombra", de "acabar con ellos", de "que se vayan a otro sitio" los más "progresistas" y "de izquierdas" de ellos.
Recordemos también que éstos mismos criminales, genocidas ultraderechistas y supremacistas, están ahora mismo perpetrando un exterminio en toda regla con borrado cultural total contra los árabes de la zona. No sólo se limitan a bombardear mezquitas arrasar aldeas y pueblos enteros y sustituirlos por sus construcciones y sus nuevas "granjas comunales", sino que también participan activamente en todos los frentes de propaganda posibles intentando reescribir la Historia y dotar de "legitimidad" a su aberrante nación colonial racista y genocida ante los ojos del resto del Mundo.
Recordemos que asesinan a sus propios rehenes sin pestañear y que no les tiembla el pulso a bombardear pueblos enteros matando a todo lo que haya ahí dentro sin distinción de edad, afiliación política, condición ni religión (también matan cristianos, y bombardean iglesias de miles de años, y aplastan con los bulldozers a activistas occidentales, y...).
Finalmente, recordemos que estamos hablando de los mismos carniceros que te tiran una bomba de 100.000 dólares en un barrio residencial donde no hay más que casas, una escuela y una mezquita, o incluso en un <b>campo de refugiados</b> asesinando a 50 personas e hiriendo gravemente a toda la población civil allí presente y te dicen en el televisor que "<i>han acabado con 50 terroristas</i>"
Creerse que ésto lo han hecho "con cuidado" y "tratando de atacar a Hezbollah" en lugar de indiscriminadamente en todos los buscas del Líbano intentando sembrar el caos y matar al mayor número de gente posible como los terroristas, genocidas de mierda que son, es darles demasiadas concesiones. Concesiones que no se merecen. Recordemos que actúan como los ultraderechistas y supremacistas que son: siempre, en cualquier caso, cuando asesinan a gente en masa hablan sin ninguna duda de "terroristas". TODOS son "terroristas" para ellos, igual que dicen todos los carniceros de la Historia para quienes todas sus cientos de miles de víctimas cuando invaden o masacran son "comunistas", "infieles", "enemigos de la patria" o "colaboradores" de todos ellos.
Una vez ya hemos dejado a los derechistas blancos occidentales, amantes de Israel e islamófobos por aprendizaje, meneársela a gusto poniéndose cachondos imaginando operaciones de espionaje dignas de una película de Jason Bourne, la gente normal y decente tenemos que reflexionar, usar la cabeza y la Navaja de Ockham y ver ésto como lo que realmente es: auténtico terrorismo indiscriminado contra población civil, que los perros de presa israelitas y sus amos los yuesei presentarán como "una operación antiterrorista" que "ha afectado a la cúpula de Hezbollah", como de hecho ya están haciendo todos sus medios, insertando la coletilla "miembros de Hezbollah entre los afectados" para que nos dé a todos mucha menos pena y el ataque terrorista quede así justificado.
La Humanidad ha vivido muchas dictaduras, muchísimas guerras y muchísimos tipos de regímenes agresivos y totalitarios. Hemos visto países similares donde para la élite dominante la etnia nacional autóctona era considerada "inferior" y regímenes segregacionistas con legislaciones totalmente infames aplicadas a ellos: Sudáfrica, la Namibia de los alemanes, Rhodesia... Hemos leído mucho, todos los que estamos aquí, acerca de todo eso. Debemos ser capaces de identificarlo cuando lo vemos con nuestros propios ojos, independientemente de lo que nuestros medios de comunicación totalmente al servicio de las élites de Occidente, bajo el paraguas norteamericano que es en última instancia quien mantiene esa colonia occidental en Oriente Medio, nos quieran contar.
No traguemos la propaganda de guerra de ésta escoria. Son los auténticos nazis de nuestro tiempo.

Su escudo representa dos caballeros a lomo del mismo caballo, como símbolo de pobreza, y en el imaginario colectivo la Orden del Temple la constituían unos formidables guerreros-monjes que hacían y deshacían a su antojo durante la Edad Media. Hoy quiero ir algo más allá de la típica historia de los monjes que con sus espadas defendían a los peregrinos que iban a Tierra Santa y profundizar en su faceta de banqueros.
El origen de los templarios lo tenemos hacia 1118 o 1119 cuando Hugo de Payns se ofrece al rey Balduino II de Jerusalén para defender a los caballeros que volvían a Europa procedentes de la Primera Cruzada. La del Temple no era la única orden destinada a este fin, pero sí fue la orden que tuvo más éxito con el correr de los años, y durante dos siglos acapararon bastante poder.
Los monjes templarios se distinguían por su piedad, por su honestidad y por su valor, y muy pronto crecieron las vocaciones, lo que provocó el ingreso de numerosos aristócratas en sus filas. También creció su fama de honestidad y eficiencia, lo que hizo que muchos nobles les dejaran herencias y depósitos financieros para que los custodiaran y gestionaran.
El dinero que ganaban los templarios lo empleaban en defender y ayudar a los peregrinos a Tierra Santa, que al volver a sus casas quedaban tan agradecidos que a su vez donaban dinero y tierras a la orden, que acumuló grandes riquezas muy rápidamente, pese a que tenían voto de pobreza. La explicación a esto está en que no aspiraban a la pobreza material, sino a ser “pobres en Cristo”, o sea enfocar toda su vida al cristianismo. De hecho, la finalidad última de la orden era acumular dinero y tierras para poder ayudar mejor a luchar en Tierra Santa y no estaban autorizados a quedarse con nada de sus ganancias.
Este enfoque total a la defensa de los cruzados conllevaba que aquellos que se apropiaban de dinero o de objetos de la Orden sufrieran muy graves castigos. Un templario no podía poseer más de cuatro denarios y cualquier cifra de dinero que superara esta cantidad (que era bastante exigua para la época) se consideraba hurto.
Para los monjes, esta disciplina férrea acarreó una reputación de honestidad intachable y atrajo la confianza de las grandes fortunas y de los reyes de que su dinero estaba a salvo. Y si a esto le añadimos que no solo guardaban el dinero sino que conseguían aumentar el depósito gracias a inversiones, es la clave del éxito de estos caballeros-banqueros.
Una manera de ayudar a los peregrinos y guerreros era monetariamente, claro está. Y esto no siempre se hacía gratuitamente, ya que era bastante habitual que un guerrero que partiera para Tierra Santa depositara en la encomienda templaria más cercana el dinero que pensaba que iba a necesitar para la hazaña, y de este modo se ahorraba tener que ir cargando con el oro por media Europa.
A cambio del depósito, los templarios le daban una especie de “letra de cambio” con una codificación especial que podían mostrar en otras casas de la Orden para que le fueran dando su dinero a lo largo de la ruta o al final de la misma. Cuando el cambiarius o cambista veía el documento, le daba el dinero y así no arriesgaba su fortuna en caso de robo, naufragio o pelea.
Las encomiendas templarias funcionaban como auténticos bancos que ofrecían cuentas corrientes a los clientes que tenían repartidos por todo el continente. Los reyes aprovecharon este servicio para hacer transferencias de dinero entre Francia e Inglaterra, pero también hacia Tierra Santa cuando necesitaban dinero en metálico para ayudar a las tropas.
Conforme iban acumulando riqueza, comenzó a ser frecuente que los monjes hicieran préstamos personales, como por ejemplo a comerciantes y reyes para pagar grandes gastos, como un rescate o una dote (cosa que sucedió con la dote de Berenguela, hija de Alfonso X, que debía aportar 30.000 marcos de plata si quería casarse con el rey de Francia).
Los templarios eran unos cobradores inmisericordes y si no se devolvía el préstamo a tiempo se imponían multas o se podían perder los bienes que habían dejado en prenda. Una de las personas que se demoró en el pago fue el rey Felipe IV de Francia (alias el Hermoso) que acabó convenciendo al Papa para que disolviera la orden y así no tener que devolver el crédito.
Para pedir un préstamo era habitual que los monjes solicitaran algún tipo de garantía que podía ser una joya o un tesoro. En Francia, cuando se disuelve la orden aparecen en el inventario de los templarios todo tipo de artículos, desde vajillas de gran valor, reliquias e incluso ropa femenina de seda.
Además de dinero, los templarios tenían en sus arcas valiosos tesoros, y no siempre eran objetos empeñados a cambio de dinero. Sabedores de su eficacia y honestidad, los reyes y los nobles confiaban en la Orden del Temple para poner a salvo sus bienes más preciados. Juan Sin Tierra depositó entre 1204 y 1205 las joyas de la corona inglesa.
En otra ocasión, otro rey inglés, Enrique III, envió las joyas de la corona a la reina Margarita para que las guardara en el Temple de París y así mantenerlas a salvo de una revuelta de barones que se estaba fraguando en Londres.
Los templarios también podían ser depositarios de importantes documentos, como tratados, herencias o títulos de propiedad, con la seguridad de que no caerían en las manos erróneas.
Ni su honestidad ni su gran poder económico lograron detener la debacle de la orden, y cuando el rey Felipe IV de Francia convenció al papa de que los templarios no eran honestos y que eran un peligro para el poder papal, este decidió disolverla. Por cierto, todos los bienes de la Orden del Temple pasaron a la corona francesa.
La foto as usual es de Wikipedia, y si queréis leer más, me ha parecido muy interesante el libro de José Luis Corral "Breve historia de la Orden del Temple".
-Espera a que lleguen al centro del campo, que no puedan huir-susurró el teniente.
El soldado Romualdo tenía la cabeza del chico en el centro de la mirilla telescópica. Podía observar el blanco de sus dientes que brillaban al sol de aquellos campos de lavanda, en la llanura andorrana. Después cambió a la chica lentamente. Ojos enormes y una sonrisa maravillosa.

-Un trípode. Van a echarse un selfie los dos juntos-dijo Romualdo.
-No los pierdas de vista.
El chico cogió la cámara y se agachó para tomarle unas fotos a la chica.
-Apunta a la cabeza-ordenó el teniente mientras los seguía con los prismáticos.
Romualdo tenía en el centro de la mirilla la cabeza de la chica. Una caricia en el gatillo y los sesos de la instagramer quedarían esparcidos por las flores de lavanda en un reguero de 10 metros.
-¡Está haciendo el signo del corazón con los dedos, hija de p...! ¡Dispara ya!
-No puedo...
-¿Qué es eso de que no puedes?¿Quieres que tus futuros hijos sean influencers? ¿Qué hagan podcasts? ¿Te imaginas que tu hija se hace coaching de emprendedores? ¡COACHING, JODER! Obedece mis órdenes o atente a las consecuencias...
Romualdo seguía a la chica con la mirilla. Ese tatuaje con un ukelele en el cuello...su tez marmólea contrastando con el color de la lavanda...
-¡Solo quieren que los quieran!
-¿Que los quiera quien?
-Usted nunca lo entenderá...-y Romualdo comenzó a llorar.
-¿Pero qué estoy viendo?-gritó iracundo el teniente, sin soltar los prismáticos-¡Están haciendo una coreografía! ¡DISPARA A MATAR!
-¡No!
El teniente se lanzó sobre Romualdo y rodaron por el suelo, luchando por el fusil. Por fin, el teniente logró arrebatárselo y golpeó a Romualdo con la culata en la cara.
-¡Tendré que matarlos yo!
-¡No lo haga!-dijo Romualdo, palpándose la nariz llena de sangre.
-¡Eres un cobarde. Romualdo!-y el teniente deslizó el dedo hacia el gatillo, dispuesto a pegar el primer tiro.
-Hace años que nadie me llama Romualdo. Suscribiros a mi canal de Twich: @romagallardooficial
El teniente dejó de apuntar a la pareja para mirar alucinado al soldado, sin advertir que este movía lentamente la mano hacia su funda del cinturón.
-¿Suscribiros? ¿A quién coño le estás habland...?-el teniente no pudo acabar la frase. La bala atravesó el ojo derecho.
La pareja seguía con la coreografía y el sol se ponía sobre el campo de lavanda.
Maluma cantaba:
"Mami fuera likes y apariensia,
la alegria es sensilla siensia:
aléjate del guapo gregario,
que confunda vida y escenario"
Eso se debe a una técnica de ventas muy común llamada “anclaje”.
Básicamente, consiste en ponerte un producto ridículamente caro justo al lado del que realmente quieren venderte. La idea es que, por comparación, el segundo parezca una ganga, aunque su precio sea totalmente normal.
Básicamente, tu cerebro necesita una referencia para saber si algo es caro o barato. Entonces, si te ponen delante un precio alto primero (el "ancla"), todo lo que venga después parecerá más barato.
Por ponerte un ejemplo, vas a una tienda a ver televisores y te encuentras esto:
Y a continuación:
El de 599 € de repente te parece baratísimo. Pero si no hubieras visto el de 3.000 € antes, probablemente te parecería caro.
Muchas veces, ese producto carísimo ni siquiera lo quieren vender. Está ahí solo para que compres el “barato”.

Y ahora me dirás, "pero Fernando_x, esa técnica de venta es viejísima, claro que la conocía, yo no caigo en esos trucos" "voy a votarte irrelevante"
Estoy seguro de que no conocías esta otra variante.
En este otro caso el vendedor es un periodista que te quiere hacer creer un bulo. La noticia es tan falsa, que no te la vas a creer sin pruebas. Así que coloca junta a esta, otra noticia que es un bulo tan burdo e increíble, que en comparación la noticia original ahora empieza a parecer más creíble.

¿sabías que esto existía? Mira este ejemplo:
Tienes la noticia de que Pedro Sánchez se beneficiaba económicamente del negocio de burdeles de su suegro. Es claramente un bulo, ¿no es verdad? ¿No? ¿Seguro? Y si ahora pongo a su lado la "noticia" de que "Begoña Gómez es un transexual, un maromo con una tranca más grande que su marido" ¿queeeee?
Esta "noticia" es taaaaan burda que en comparación la primera empieza a ser más creíble.
Y la gente cae en este engaño. Lo tienes a diario en redes sociales. Viralizar a diario barbaridades absurdas que luego en comparación cuando sueltan la más moderada, que es la que realmente te quieren vender, en comparación parece creíble. Incluso para los que se creen tan listos que nunca caerían en la trampa del vendedor de televisiones.
Protestas de médicos, vecinos de San Fernando de Henares, estudiantes y profesores de la Universidad Complutense, pensionistas, etc... da igual la protesta, la derecha y la derecha mediática va a calificarlos de protestas ideológicas. Hasta tal punto de que cada vez que alguien de alguno de estos colectivos expone su problema, se excusa diciendo de que no es de ningún partido ni de derechas ni de izquierdas y que su protesta no es ideológica por miedo a que le tachen de "comunista".
¿Pero cómo que no es ideológica? Claro que lo es y tiene que ser ideología y politica, porque los problemas de la sanidad pública, los problemas de las viviendas hundidas de San Fernando de Henares, las protestas de profesores y alumnos ante el nombramiento de Ayuso como "Alumna Ilustre" de la Universidad Complutense, a la vez que va promoviendo y beneficiendo a la sanidad privada y a la universidad privada, son problemas causados por una ideología y una politica determinada. Y es que la politica es la que se encarga de gestionar y regular los aspectos de la vida: pensiones, sanidad, educación, vivienda, trabajo, relacciones exteriores, etc. Y toda politica va ligada si o si a una ideología, que muchas veces son incompatibles entre sí.
La privatización de la sanidad publica es ideología y politica. Beneficiar a la universidad privada y reducir el presupuesto en la universidad pública es ideología y politica. El intentar tapar y acallar a los afectados por el hundimiento de las viviendas de San Fernando producida por una decisión politica de tu partido es ideología y politica. Querer pensiones privadas en vez de pensiones públicas es ideología y politica. Es ideología y politica neoliberal, y por supuesto, esa ideología es legitima, faltaría más, pero siempre y cuando sus defensores fueran de cara mediáticamente. Pero no lo hacen. No lo hacen porque saben que si dicen directamente que quieren sanidad privada (que todos tengan su seguro privado), pensiones privadas, que quieren universidades privadas y que si la cagan con alguna de sus decisiones, los afectados se jodan y no digan nada, no tendrían las mayorias de votantes que tienen. Por eso tienen que engañar mediáticamente, con ayuda de sus tertulianos y pseudoperiodistas, enmierdando a todo disidente a sus politicas, poniendo sus politicas neoliberales como si fueran el centro del universo y lo único correcto y que no hay alternativa pero diciendo que si, que quieren educación pública, pero por detrás benefician la privada, que quieren sanidad y pensiones públicas, pero por detrás benefician a los fondos de inversión que gestionan la sanidad y los seguros privados.
La nueva estrategia de la derecha y derecha mediática es hacer de su ideología una dictadura normalizada por imperativo legal, sobre la cual, cualquier otra cosa que se salga de la senda es considerada "protesta ideologica". Claro, no como lo que ellos hacen que es lo "normal y correcto" y no tiene nada de ideologico. Cuando la derecha dice "hay que hacer las cosas como Dios manda", se refieren a seguir su ideología impuesta por imperativo legal y todo lo que no sea esto, es "comunismo" y demás terminos que esten de moda para intentar descalificar.
Pues claro que las protestas de los médicos es ideologica y politica. La sanidad pública es una opcion e ideología politica contraria a la sanidad privada. El conceder gestion de recursos sanitarios a fondos de inversión y empresas de amigos claro que es ideología y politica contraria a tener toda la gestion publica. Pues claro que la protesta de los vecinos de San Fernando de Henares es ideologica y politica. Porque sus problemas vienen de una decisión politica. Lo que pasa es que es de ideologia y politica contraria a su establishment, contraria a su dictadura neoliberal. Y por eso intentan criminalizar y minusvalorar a la victima con mensajes como "es que toda esta gente esta ideologizada", "es que toda esta gente esta politizada", como si eso fuera el argumento perfecto para que ellos saquen pecho y la protesta de la victima quede en segundo plano. Es intentar convertir a la victima en verdugo y a los verdugos en victimas.


Tener un programa como laSexta Xplica para intentar explicar la realidad y hacerlo tan mal, tienen delito. Ayer se pusieron a comparar los precios cuando se compran productos de marca blanca o de marca y confundieron que una cantidad sea un porcentaje mayor que otra con que el ahorro sea ese mismo porcentaje: si A es un tanto por ciento mayor que B, B no es el mismo porcentaje menor que A.
No hay dia que no salga cualquier bocachanclada de la boca de Ayuso. Últimamente se le ha oído declaraciones atacando directamente a Catalunya entre otros temas por el tema de la F1, denunciando al ministerio de Sanidad en la UE por no incluir más Hospitales de Madrid en un programa de centros de investigación contra el cáncer, etc.
Y es que cuando se habla de distribuir o deslocalizar instituciones o empresas de Madrid, a Ayuso y al PP de Madrid le entran sudores frios y se ponen muy nerviosos. Y es que si esto ocurriera, se les caería todo el chiringuito que tienen montado con la centralización.
Frente al modelo de España, se encuentra el modelo de Alemania: empresas con sedes en diferentes ciudades del país, incluso en ciudades pequeñas de 50.000 - 200.000 habitantes como BASF, BMG (recientemente noticia por despedir a Roger Waters), EMP Merchandising o Thomann Music (mayor distribuidor y tienda de instrumentos musicales de Europa) y otras distribuidas por distintas ciudades como Daimler, Mercedez-Benz, BMW, Audi, Siemens, Deutsche Bank, etc...
Pero el modelo de centralismo de España, que ha sido incentivado con fuerza en los últimos 30 años si es que ya no era suficiente con los siglos de centralismo pasado, ha hecho que Madrid se convierta en un agujero negro para el resto de comunidades autonomas.
Y ahí es cuando entra la lucha del PP de Madrid. Tienen un chiringuito montado en Madrid: cuánta mas institución pública se encuentre en Madrid, más ayudas se pueden pedir, más atracción de empresas y economía centralizada a costa del resto de España, más personas llegando a la ciudad en busca de trabajos que no encuentran en sus ciudades lo que conlleva más demanda de vivienda que junto con el turismo que también promocionan a tope que se traduce en alza de precios tanto de alquiler como de compra que beneficia a ellos y sus amigos constructores y agentes inmobiliarios.
Por eso tienen esa lucha encarnecida contra Catalunya: es una región que ellos no controlan, y es competencia directa en atracción de empresas, economía y turismo. Si se cargan esto de Catalunya, ya tienen via libre para centralizar toda España en Madrid.
Pero este centralismo crea una pescadilla que se muerde la cola: como las instituciones están en Madrid, las empresas grandes se instalan a Madrid, lo que conlleva que ciertos trabajos solo se den en Madrid, que a su vez provoca que personas que buscan ese tipo de trabajos se muevan a Madrid, que nos lleva a que otras zonas se queden sin personas, que conlleva que se dejen de prestar servicios en esas zonas o que no sean rentables, lo que hace que esos servicios se muevan a Madrid, lo que atrae a más empresas y más gente, etc... y así hasta que el modelo reviente.
Si ya hay gente que se tiene que ir a vivir a Guadalajara y Toledo para trabajar en Madrid puesto que la vivienda en Madrid es prohibitiva en innacesible, si se sigue concentrando aún mas economía junto con más turismo en Madrid, será inviable incluso la vida en Guadalajara y Toledo, lo que hará inviable vivir más lejos para acudir todos los dias a Madrid a trabajar.
Y para mantener esta espiral autodestructiva, tambien entra en juego el receso en el teletrabajo: el modelo hibrido es un quiero y no puedo, si te doy teletrabajo 2 dias, pero no te vayas muy lejos de Madrid (no nos jodas el chiringuito inmobiliario de alquiler/compra de viviendas y de oficinas) que tienes que venir a la oficina, que por supuesto, se encuentran en determinados sitios centralizados también dentro de determinadas áreas de Madrid y sus alrededores como Alcobendas, Tres Cantos, Las Rozas, Pozuelo y Majadahonda... no te pienses que en Buitrago de Lozoya, en Rascafria o en Villa del Prado vamos a montar las oficinas y te disperses por la comunidad...
Así que vamos a ir viendo cada vez más lloros del PP de Madrid y Ayuso cuando se hable de descentralizar determinadas instituciones o programas de investigación como el que ha denunciado Ayuso a la UE por solamente elegir un hospital de Madrid para el programa.
Ahora los de las otras comunidades de la España vaciada vais y votais al PP, que seguro que nos monta un sistema como el Alemán... que no, que os vengais todos para Madrid, cojones, que no os enterais: "que Madrid es España dentro de España, que es Madrid si no es España"... venga, 47 millones de Españoles, todos bien hacinaditos en zulos de Madrid y sus ciudades dormitorio limitrofes, si os lo proponeis y seguis votando al PP, lo podremos conseguir...
La noche antes de beber la medicina, soñé que me ahogaba en un río de tinta.
Esto es lo que no te dicen sobre el sufrimiento: que eventualmente te vuelves adicto a tu propia agonía. Que el ego, esa entidad fantasmal que habita el espacio entre quiénes creemos ser y la nada que realmente somos, se alimenta tanto del dolor como del placer. Que después de suficiente tiempo, ya no sabes la diferencia entre existir y defenderte de la existencia.
Durante años viví como un hombre que construye murallas. Cada logro era un ladrillo. Cada mentira, argamasa. Cada acto de generosidad calculada, un torreón desde el cual observar mi superioridad. Mi belleza, mi inteligencia, mi sensibilidad artística... todo lo que podría haber sido simplemente parte de mí se convirtió en munición para la guerra interminable contra mi propia insignificancia.
La doctrina budista tiene una palabra para esto: dukkha. Occidente la traduce como "sufrimiento", pero esa traducción es demasiado pequeña, demasiado limpia. Dukkha es el roce constante de un hueso dislocado. Es la sed que nunca se sacia. Es el sabor metálico del miedo que acompaña cada respiración cuando vives creyendo que eres algo que debe ser protegido, alimentado, perpetuado, cuando vives creyendo que "eres“.
Mi padre murió un martes.
Los budistas hablan del anicca, la impermanencia. Todo lo compuesto se descompone. Todo lo que nace, muere. Pero cuando tu padre deja de respirar en una cama de hospital mientras tú sostienes su mano, el concepto se vuelve carne. La impermanencia deja de ser filosofía y se convierte en el sonido de un monitor que emite un tono continuo, la temperatura decreciente de la piel, el peso imposible de la ausencia.
Después vinieron las otras pequeñas muertes: el trabajo que se evaporó, el dinero que nunca llegó, el cuerpo que comenzó a traicionarme con síntomas que ningún doctor podía nombrar. Me convertí en un hombre hecho de polvo mantenido junto solo por el hábito de la cohesión.
Y aún así, el ego persistía. Incluso en la ruina, especialmente en la ruina, se aferraba más fuerte. "Mira cuánto sufro", susurraba. "Mira lo especial que es mi dolor."
La neurociencia moderna ha descubierto algo extraordinario: que el cerebro tiene una estructura llamada Red Neuronal por Defecto, un sistema que se activa cuando no estamos enfocados en tareas externas. Es el autor de la narrativa del yo, el guionista que convierte el caos de la experiencia sensorial en la telenovela coherente que llamamos "mi vida". Es la voz que comenta, juzga, compara, planea, recuerda, lamenta.
Cada noche, cuando nos hundimos en el sueño profundo, esta red se silencia. Por unos minutos preciosos, el narrador abandona el teatro. La obra continúa sin protagonista. Pero ocurre en la oscuridad, sin audiencia, y al amanecer el actor vuelve al escenario sin recordar que alguna vez existió algo más allá del papel que interpreta.
La ayahuasca no es iluminación en una botella. Es demolición líquida.
La ceremonia ocurrió en una casa a las afueras de la ciudad, un lugar donde las luces de la civilización aún eran visibles pero ya no importaban. Doce extraños sentados en círculo, cada uno cargando su propio peso de desesperación sin nombre. El curandero -un hombre cuya edad era imposible de determinar- sirvió el brebaje en pequeñas copas de cerámica. Sabía a tierra, a muerte vegetal, a todo lo que las ciudades nos enseñan a olvidar.
"Esto te mostrará lo que necesitas ver", dijo. "No lo que quieres ver."
Treinta minutos después, el mundo se desintegró.
La dimetiltriptamina, el principio activo de la ayahuasca, es la única sustancia psicodélica que el cuerpo humano produce naturalmente. Está en tu cerebro ahora mismo, en cantidades traza. Algunos investigadores creen que se libera en grandes cantidades durante el nacimiento y la muerte, que químicamente hablando, nacer y morir se sienten exactamente igual. Que quizás todo lo que llamamos "vida" es solo el espacio entre dos experiencias de DMT.
Cuando la molécula inundó mi cerebro, no experimenté visiones celestiales o encuentros con entidades cósmicas. Experimenté algo mucho más aterrador: la verdad.
Vi cada vez que había elegido la imagen sobre la autenticidad. Vi la pornografía no como placer sino como anestesia, el onanismo como un intento desesperado de tocarme a mí mismo porque nadie más podía alcanzar al hombre detrás de la máscara. Vi mi generosidad como chantaje emocional, mi inteligencia como un muro, mi dolor como vanidad. Vi que había construido una persona entera a partir de reacciones, que "yo" era solo un contrato social sostenido por el miedo a la disolución.
Los budistas llaman a esto anatta: no-yo. No que no existas, sino que no existes de la manera que crees. Que la sensación de ser un sujeto sólido, continuo, separado, es una ilusión cognitiva, un truco de la conciencia tan convincente que pasamos vidas enteras sin cuestionarlo.
Durante cuatro horas, ese truco dejó de funcionar.
Vomité. Lloré. Grité en idiomas que no conozco. En algún momento, dejé de saber dónde terminaba mi cuerpo y dónde comenzaba el suelo. El curandero cantaba ícaros -canciones medicina- pero sonaban como si vinieran desde dentro de mi propio cráneo.
Entonces llegó el momento que no tengo palabras para describir.
El "yo" simplemente... cesó.
No me disocié. No me desmayé. La conciencia permaneció, más brillante y más vasta que nunca. Pero el punto de vista, la sensación de que había alguien experimentando la experiencia, se evaporó. Era como si toda mi vida hubiera estado mirando el mundo a través de un caleidoscopio, y de repente alguien había quitado el tubo y todo era solo luz, sin fragmentación, sin intermediario.
Los místicos cristianos lo llaman unión mística. Los sufíes: fana, aniquilación. Los budistas zen: kensho, ver la naturaleza verdadera. Pero todos están apuntando al mismo territorio inefable: el momento en que el mapa del yo se quema y descubres que nunca fuiste el cartógrafo. Siempre fuiste el territorio.
No sé cuánto duró. El tiempo había dejado de ser lineal. Pero eventualmente, como una marea, el ego regresó. Excepto que ahora sabía -no creía, sabía- que era una construcción. Útil, quizás necesaria para funcionar en el mundo, pero no más real que un personaje en una obra de teatro.
Los días que siguieron fueron un naufragio en cámara lenta.
La integración -el proceso de tejer la experiencia psicodélica de vuelta a la vida ordinaria- es donde la mayoría de las personas fallan. Tienes el destello, el kensho, y luego regresas al mundo que te exige ser alguien: un trabajador, un hijo, un ciudadano, una identidad. El ego no muere fácilmente. Se reagrupa. Negocia. Incluso trata de apropiarse de la experiencia: "Mira, tuve una experiencia espiritual. Ahora soy aún más especial."
Pero algo en mí estaba roto de una manera que no podía ser reparada. O quizás algo estaba reparado de una manera que no podía ser rota nuevamente.
Durante semanas, caminé en niebla. Perdí grandes franjas de memoria. Personas me contaban historias sobre "nuestro pasado" y sonaban como anécdotas sobre un extraño que compartía mi nombre. No era amnesia en el sentido clínico. Era más como si el pegamento que había sostenido la narrativa de "mi vida" se hubiera disuelto, y los eventos ahora flotaban libremente, sin dueño.
Los neurocientíficos que estudian experiencias místicas han descubierto que pueden causar lo que llaman "interrupción de la continuidad autobiográfica". El sentido de ser la misma persona que ayer, que hace diez años, se basa en redes cerebrales específicas. Cuando esas redes se interrumpen —por meditación profunda, por psicodélicos, por ciertos tipos de trauma— la historia del yo puede fragmentarse, reescribirse, o simplemente dejarse ir.
Entonces, un martes sin importancia, mientras preparaba café en mi cocina, me rendí.
No fue dramático. No hubo decisión consciente. Fue más como exhalar después de contener la respiración durante décadas. El esfuerzo de mantener la persona que había sido simplemente... se detuvo.
Aquí está la cosa extraña sobre la rendición: parece la muerte pero se siente como nacimiento.
Las conductas que habían definido mi existencia -la pornografía, el onanismo compulsivo, la búsqueda desesperada de validación externa- simplemente dejaron de interesarme. No por fuerza de voluntad o represión, sino de la misma manera que dejas de jugar con juguetes de niño. No porque los juguetes sean malos, sino porque has superado la etapa en la que proporcionan lo que necesitas.
Hice algo aún más extraño: comencé a inventar historias falsas sobre mí mismo. Le conté a amigos que había visitado prostíbulos, que había tenido problemas con el alcohol ... cosas que nunca sucedieron. Cuando me preguntaban por qué mentía, no podía explicarlo excepto diciendo que la perfección percibida se sentía como otra prisión. Que si la gente me veía como inmaculado, estaban viendo otro ego, solo que uno más pulido. Y yo quería ser visto como lo que realmente era: nadie en particular. Ordinario. Humano. Imperfectamente real.
Los budistas tienen un concepto llamado upaya, medios hábiles. A veces, para liberarte de una trampa, necesitas una trampa más grande. A veces, para matar al ego espiritual, necesitas profanar la imagen que otros tienen de ti. Incluso si eso significa mentir sobre quién eres para acercarte a no ser nadie.
Hoy, dos años después, vivo en la extraña tierra entre mundos.
Grandes secciones de mi pasado están ahora envueltas en bruma. Miro fotografías de "mí" en eventos que "asistí" y siento la distancia que se siente al mirar fotos de tus abuelos jóvenes. Reconocimiento sin identificación. La sensación de "eso sucedió", pero no "eso me sucedió a mí".
¿Es esto una pérdida? Los neurólogos podrían llamarlo disociación. Los psicólogos podrían preocuparse por fragmentación. Pero el camino budista no tiene como objetivo la preservación del yo. Tiene como objetivo ver a través del yo. Ver que el prisionero y el carcelero son la misma ficción. Que la puerta de la jaula siempre estuvo abierta porque nunca hubo jaula, solo el hábito de actuar como si la hubiera.
No recomiendo la ayahuasca. No recomiendo ningún camino particular. Los budistas tradicionales dirían que tomé un atajo peligroso, que el verdadero despertar viene de décadas de meditación disciplinada, no de una noche de química cerebral alterada. Y tienen razón, hasta cierto punto. El DMT puede romper el ego temporalmente, pero no te enseña cómo vivir sin él. Esa es la obra de toda una vida.
Pero tampoco me arrepiento. A veces necesitas que tu mundo explote para darte cuenta de que está hecho de escenografía. A veces necesitas morir para descubrir que la muerte es solo otra historia que el ego cuenta sobre lo que no puede controlar.
Esta mañana, preparé café nuevamente. Vi el vapor elevarse de la taza, sentí el calor atravesar la cerámica hacia mis palmas. Y por un momento, solo un momento, no había nadie allí para tener la experiencia. Solo la experiencia misma, autoconocida, sin observador. Luego el "yo" regresó, como siempre lo hace, porque esto es lo que hace la conciencia en forma humana: se olvida y se recuerda, una y otra vez, en un ritmo tan antiguo como respirar.
Pero ahora sé la diferencia. Sé que el yo es como las olas en el océano: real en su expresión momentánea, pero nunca separado del agua que lo compone. Y ese conocimiento, ese simple reconocimiento, cambia todo y nada.
Todavía pago las facturas. Todavía siento dolor. Todavía cometo errores. Pero ahora los errores no amenazan con destruirme, porque no hay un yo sólido que destruir. Solo patrones. Solo hábitos. Solo esta extraña, preciosa, ordinaria experiencia de ser temporalmente humano.
Los maestros zen dicen: "Antes de la iluminación, corta leña, carga agua. Después de la iluminación, corta leña, carga agua."
Todo sigue igual. Todo es completamente diferente. Y quizás esa paradoja es la única verdad que vale la pena conocer.
La taza se enfría en mis manos. La bebo de todos modos. Esto, también, es sagrado. Esto, también, desaparecerá.
Y yo, quien sea que sea yo, no podría estar más agradecido de presenciar su desvanecimiento.
No hay mayor poder que la libertad. Decía aquel que "un gran poder conlleva una gran responsabilidad", pero prefiero a Immanuel Kant para explicar que la Ilustración, en términos de responsabilidad, "es la liberación del ser humano de su inmadurez autoimpuesta; inmadurez es la incapacidad de alguien de hacer uso de su entendimiento sin hacer uso de la guía de otra persona; autoimpuesta es esta madurez porque no se debe a la falta de raciocinio sino a la falta de resolución y coraje para usar la razón sin ser dirigido por otro ... 'Sapere aude!' ¡Atrévete a usar tu raciocinio! Ese es el lema de la Ilustración".
La gran tragedia de la antigua Roma no fue su paso de República a Imperio, sino que sus dos primeros emperadores Augustus y Tiberius fuesen tan diestros: ello acostumbró a los romanos desde el año 27 a.C. -momento en el que el Senado entrega poderes especiales al primero- a la idea de que no era tan malo concentrar el poder en un dictador vitalicio cuyos sucesores vendrían principalmente por el procedimiento digital -i.e., a dedo-, lo que nos entregó emperadores duchos como Marcus Aurelius, heredero de Antoninus Pius ... y emperadores como Nero, heredero de Claudius, o Commodus, heredero de Marcus Aurelius. Y es que el concepto de la aristokratía ha degenerado desde el inicial literal del gobierno de los más aptos, pasando por el mencionado Imperio Romano y la nobleza medieval donde los nobles lo eran por hechos de armas mientras que sus hijos/nietos también lo eran pese a carecer de méritos -e incluso pudiendo ser completos inútiles-, hasta Fernando Sánchez Dragó y José Manuel de Prada que se autodenominan aristócratas ...
La democracia está en peligro principalmente porque el ser humano sigue aproximadamente el principio de inercia de Newton -si está activo tiende a permanecer activo, y si está en reposo tiende a permanecer en reposo-, pero con una mayor predisposición a la pasividad y al seguidismo, como trasciende de la regla del 1 %, que implica que de cada 100 personas solo 1 crea realmente, mientras que 9 participan y 90 miran. Si hay otro que trabaje, ¿para qué hacerlo yo o siquiera involucrarme? Si hay otro que asuma la responsabilidad de solucionar un problema que me afecte, ¿para qué molestarme? Así es como podemos caer en brazos de dictaduras de cara amable, o siquiera degenerar nuestras ya de por sí no tan modélicas democracias, por la pereza de no querer involucrarnos en la politeia -los asuntos de Estado, la res publica- ... por la tentación de convertirnos en idiōtēs -de idios, privado: el que solo va a lo suyo y pasa de los problemas de su entorno y su comunidad/sociedad-. Mientras el buen tirano me ponga comida en el plato, me cobije bajo un techo y me entretenga, ¿qué más da si no puedo opinar sobre todo tema ni en cualquier sentido? ¿qué importa si las decisiones en temas que me afectan no son las más beneficiosas para mí ni a nivel individual ni a nivel colectivo? De ese modo pueden pasar las décadas y venir generaciones que, a diferencia de nosotros, nunca hayan conocido el concepto de la libertad y la responsabilidad, normalizándose la tiranía que nos llevó milenios erradicar, si no en todo el planeta, sí para cientos de millones de seres humanos.
He ahí la que considero tragedia y maldición de los superhéroes: tienen virtudes y cualidades especiales que ponen al servicio de la sociedad y ésta, en lugar de inspirarse para ser mejores, delega en ellos para resolver problemas; si la cosa va mal, en lugar de asumir responsabilidades culpa al héroe que no ha hecho suficiente o suficientemente bien; si un día desaparecen o se ven superados, se acongoja y se vuelve terreno abonado para tiranos, en lugar de dar un paso al frente para tomar el relevo. Desde hace años he visto dentro y fuera de internet a miles y miles de personas mitificar a Zapatero, a los islandeses, a Obama, a Hollande, a las primaveras árabes, a Tsipras, a Varoufakis, a Pablo Iglesias, a Bernie Sanders, a António Costa, a los chalecos amarillos ... y llevarse decepción tras decepción. Es por todo eso, y por más motivos, que no creo en la bondad de los superhéroes, porque casi nadie es Cincinnatus o Mannerheim -que tuvieron el poder absoluto durante unos meses/años, defendieron a su gente y, al terminar, renunciaron al poder y se fueron a casa-, porque casi siempre que elevamos a los altares a un falso héroe se erosiona la fe en la democracia, y porque casi nunca la aparición de un supertitán invita a la masa a dar un paso al frente, a responsabilizarse, a crecer ... a madurar.
Es por eso que, en lugar de creer en superhéroes que tomen el poder y nos hurten -o les regalemos- nuestra libertad y responsabilidad, prefiero a superpensadores que ejerzan de guía, de inspiración, de iluminación, que nos animen a crecer como personas: gente como Martin Luther King, como Kant y otros que impulsaron e impulsarán el progreso de las sociedades. En estos tiempos cada vez más oscuros que nos asolan, donde los populismos de izquierda y de derecha crecen sin cesar en Brasil, EEUU, Europa (preocupante cómo la suma de populismos extremos va desde el 20 % hasta más del 50 % en tantos países de la OCDE), si no abrazamos la razón, la lógica y el método científico; si permitimos el deterioro de las instituciones; si contemplamos pasivos cómo el creciente declive socioeconómico y moral lleva a la gente a abandonar el talante reflexivo y a abrazar la visceralidad ... si no asumimos nuestra responsabilidad y nos quedamos esperando que otro defienda nuestra libertad y nuestros derechos, el reloj de Occidente se atrasará un siglo hasta los años 20-30 del siglo XX (o más) y comprobaremos, ya tarde, que como dijo Goya el sueño (la ausencia) de la razón produce monstruos.

¿Por qué?
Porque eres hijo de la resignación y nieto de la envidia, porque no había más remedio, porque no somos nada, porque qué le vamos a hacer.
Porque no hay rencor de clase como el rencor a la clase propia, porque te azora tu infancia, te avergüenza tu padre y te abochorna tu abuelo, porque saliste de la nada para acabar en la nada, pasando por la nada y aspirando a la nada.
Porque fuiste vicedelegado del parvulario, vicedefensa central del equipo de tu barrio, vicesecretario de la comunidad de vecinos y serás vicemuerto.
Porque nunca te llega el día de mañana, porque piensas en futuro y obras en pasado, porque hipotecaste el presente al 14% y tienes dos avisos de embargo.
Porque eres solidario, interactivo, versátil, multimedia y funcional, porque te han impactado, porque lees con prisa y bebes sin pausa, porque las únicas letras que tienes son las que debes, porque te manifiestas pero no te pronuncias, porque las cosas son como son.
Porque eres feo y colaboras, porque tienes cara de que no, porque te tratan de usted los niños y de tú hasta los ujieres, porque tienes tanta mano izquierda que tienes dos.
Porque eres progresista en la calle, conservador en casa y franquista en la cama, porque tienes el título enmarcado, la póliza enmarcada, el contrato enmarcado, la polla enmarcada.
Porque si tú supieras, porque lo oíste por ahí, porque dijo el otro, porque pensó el otro, porque al final tuvo que hacerlo el otro, porque no te comprenden, porque no te apoyan, porque no te valoran, porque hay que ver.
Porque el que tiene, tiene, porque la ley es para todos, porque ser rico no es malo si se sabe repartir, porque ser pobre no es malo si se lleva con dignidad, porque eres pobre como el que es rubio, pobre como el que es negro, pobre como el que es tonto y plastifica el diploma.
Porque tu bandera es la miseria, tu himno la desidia, tu pendón el abandono, tu estandarte la decadencia, porque eres como los pozos, que a más te quitan más grande eres, porque tu orgullo es tu vida, porque tu vida está en venta y aún maldices al que la compra.
Porque esto no tiene arreglo, porque éramos pocos y parió la abuela, porque este año tampoco juegas la promoción, porque cogiste la sífilis en un water, porque haber jugado un décimo.
Porque hoy por ti y mañana por mí, porque arriero eres, porque siempre son los mismos, porque todos los tontos tienen suerte, porque tú lo merecías más, porque si tuvieras dos tetas.
Porque resulta que entonces, porque no te lo vas a creer, porque efectivamente no te lo crees, porque así está montada la cosa, porque es otro el que la monta.
Porque aguantas hasta siete y sin sacarla, porque ella no lo sabe y otra no hay, porque sales derrapando del garaje, porque no ves con las gafas pero te quedan muy bien.
Porque a Brahms le falta ritmo, porque lo dijo la ONU, porque te hiciste insumiso y no te hicieron un héroe, porque te hiciste la mili y no te hicieron un hombre, porque te hiciste objetor y no te hicieron ni caso.
Porque piensas globalmente y no actúas puntualmente, porque por una vez no pasa nada, porque pasaste de largo, porque pasaste de todo, porque pasó lo que tenía que pasar.
Porque mañana mismo empiezas, porque cuando tengas tiempo, porque de este año no pasa, porque en cuanto te jubiles, porque pudiste haber hecho, porque pudiste haber sido, porque crees que estás de vuelta cuanto sólo estas devuelto, porque si llegas a saberlo, porque manda cojones, porque vaya por Dios...
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Escrito un día de buen humor, en 1994. No ha cambiado mucho la cosa...
Al fin y al cabo, <tango> veinte años no es nada. </tango>
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El mundo no está actuando con suficiente rapidez ni contundencia para frenar el cambio climático, provocado por el calentamiento global de origen humano. Algunos aún tienen la esperanza de resolver el problema con una transición energética, pero vamos varias décadas tarde con todo este proceso, y así seguirá siendo: si hasta ahora la inercia de los mercados privados y los beneficios económicos empresariales han sido el principal freno para la transición a nuevos sistemas energéticos sostenibles, ahora hay que sumar la imposición de una transición energética bajo la lógica del capitalismo, con el hándicap de que el mundo físico impide llevarla a cabo en tiempo y forma.
Pero aun en el hipotético caso de que la transición energética se pudiera llevar a cabo físicamente, ya no serviría de nada. Por definición la transición energética implica desembolsar una cantidad multimillonaria de dinero que no todas las economías se pueden permitir, máxime cuando los rendimientos económicos que se obtienen son muy escasos, debido principalmente a la poca madurez de las energías alternativas y su escasa implantación potencial. Problemas globales requieren soluciones globales, y la desigualdad global provoca que muchos países desoigan las alertas, o estén tan centrados en hacer funcionar sus economías, que el problema climático pase a un segundo plano. Y para más inri, encima postergamos las acciones correctoras año tras año, cumbre tras cumbre. Por un lado tenemos a la Unión Europea, que a pesar de abanderar la transición energética y la lucha contra el cambio climático, se dedica a aprobar medidas tan desastrosas como catalogar el gas natural como energía verde o ponerse a comprar gas de esquisto que viene en buques metaneros desde EEUU. Luego tenemos países con gobiernos negacionistas del cambio climático, tenemos países emergentes que quieren consumir energías fósiles para crecer, ya que occidente también lo ha hecho para el desarrollo de sus economías, etc. Un embrollo de narices, vamos.
Por tanto, hay que hacerse a la idea de que el cambio climático es imparable e ineludible, y el colapso del clima será el día de mañana. Ya no hace falta esforzarse demasiado en intentar evitar lo inevitable. Frenar la quema de combustibles fósiles ya no va a servir para frenar el cambio climático, en estos momentos solo se trata de no alcanzar nunca el aumento de los 4 grados. No obstante, tenemos abierta una ventana temporal para adaptarnos lo mejor posible al cambio. Antes que destinar tiempo, energía y recursos a intentar frenar el cambio inevitable, deberíamos empezar a trabajar ya en el diseño del mundo que necesitaremos tener tras el colapso, ya que ésta y no otra, será la única garantía de nuestra supervivencia.
Aun no tenemos clara cuál será realmente la magnitud del desastre, ni cómo cambiará realmente el clima. Tenemos pruebas de que habrá consecuencias graves para la vida y la humanidad, pero su alcance final no lo podemos medir y de momento es solo intuitivo: tenemos sobre la mesa la desertificación de muchas zonas cultivables, el agotamiento del agua dulce de los acuíferos, la rotura del ciclo del agua, la pérdida de insectos polinizadores, el colapso de la ganadería debido a las sequías, el aumento del nivel del mar debido al deshielo, el incremento de las zonas muertas, la acidificación de los mares, la sobrepesca de los animales salvajes, el colapso de las piscifactorías, la agudización de los fenómenos meteorológicos adversos que serán cada vez más extremos y recurrentes (tifones, huracanes y tornados, que harán inviable la navegación aérea y marítima), el incremento de las inundaciones que arrasarán zonas pobladas, la aparición de nuevos virus que puedan causar graves pandemias, y un posible escenario de era glacial en el hemisferio norte. Todo muy alentador.
Pero a pesar de todo, aún hay esperanza si nos preparamos para afrontar nuestro destino. Todavía disponemos del tiempo suficiente para resolver cómo va a sobrevivir la humanidad bajo estas circunstancias lamentables y construir desde ya, las soluciones viables y necesarias para garantizar nuestra supervivencia. Tenemos que trabajar en esta vía. Ahora mismo no sabemos cuánto tiempo durarán las futuras condiciones climáticas adversas que ya estamos empezando a padecer, ni si aparecerán nuevos desencadenantes inesperados: extinción masiva de especies (ya está en proceso), desequilibrios críticos en todos los ecosistemas, pérdida de luz solar debido a un aumento de nubes a escala global, etc. A pesar de todas estas incógnitas que el cambio climático nos presenta, tenemos que pensar que el colapso climático que viene, durará décadas o siglos. Y para afrontar este escenario aun disponemos del recurso más escaso de todos: el tiempo. Apenas dos o tres décadas antes del colapso definitivo de la civilización tal y como la conocemos hoy. Luego, cualquier acción será reactiva, y los contratiempos serán críticos, dificultando aún más cualquier intento de tomar medidas. Nuevamente, volverá a ser demasiado tarde para empezar a tomar medidas, y la Tierra pasará a ser un planeta hostil e inhabitable.
Entonces, ¿qué hacer? Podemos dejar que la naturaleza luche contra el cáncer humano y lo mantenga varios siglos al borde de la extinción, para volver a tener un planeta habitable tras varios milenios. Menos humanos, menos cáncer, más salud planetaria. Quizá sea la mejor solución de todas, aunque no sea políticamente correcto decirlo. Pero también podemos considerar que nos importa la vida humana y que debemos adaptarnos lo mejor posible al desastre que viene. No voy a referirme aquí a la utopía de la construcción del Socialismo, ni de poner en marcha el Decrecimiento, ni del control de la natalidad, ni de lograr el abandono de las energías fósiles ni la reducción drástica de emisiones contaminantes. Nos hacemos un flaco favor si pensamos que cualquiera de estas metas es alcanzable en el corto o medio plazo. En ese sentido, dentro del marco capitalista actual, si queremos prosperar debemos cambiar la forma en la que dependemos de la naturaleza y del clima para asegurar nuestras necesidades básicas. Y eso pasa por la obtención de recursos clave:
El Agua Dulce
La primera necesidad que tenemos que cubrir es la disponibilidad de agua dulce. Sin ella, toda la cadena alimenticia mundial desaparece. Debemos por tanto consolidar la disponibilidad de este recurso a toda costa. Una necesidad que se torna muy compleja de asegurar si tenemos en cuenta el derroche y la contaminación del agua que estamos llevando a cabo, y el hecho de que los ciclos naturales del agua se están rompiendo en muchas zonas del planeta. Estamos secando y contaminando los acuíferos, generando lluvias ácidas que destruyen la naturaleza, y muchas montañas nevadas están perdiendo su nieve por el calentamiento (y por ende el agua que acaba en ríos, lagos y pantanos). Por tanto, hay que tomar medidas sobre 2 vías principales:
La Alimentación
La segunda necesidad que tenemos que cubrir es la disponibilidad de comida, ya sea de origen animal o de origen vegetal. Si tenemos en mente el problema combinado que supone la desertificación, la pérdida de acuíferos e insectos polinizadores, y las tormentas extremas, llegaremos a la conclusión de que todo el terreno cultivable actual será papel mojado dentro de dos o tres décadas. Y si viene una época glacial, con más motivo todavía. Por tanto, necesitamos cultivar alimentos en un entorno seguro que no se vea afectado por las condiciones climáticas. Y existen alternativas. Nuevamente, hay que tomar medidas sobre 2 vías principales:
La Temperatura
La tercera necesidad que tenemos que cubrir es térmica. Necesitamos aclimatar correctamente los hogares y los lugares donde se desarrolla la actividad humana (escuelas, hospitales, instituciones, oficinas, hoteles, restuarantes, etc). Será un requisito disponer de bombas de calor que funcionen tanto para dar frío como para dar calor, y obviamente, para obtener agua caliente.
Huelga decir que, para garantizar todas estas necesidades básicas se requiere un factor transversal y crítico: tener energía para que todo funcione. Sin fuentes de energía renovable, nuclear o de combustión, estamos absolutamente muertos, no podríamos ni reaprovechar el agua, ni cultivar, ni cocinar, ni calentarnos/enfriarnos, ni tendríamos transportes de ningún tipo, ni tendríamos luz por la noche, ni podríamos usar las telecomunicaciones, ni nada.
Así que, de momento, tenemos que conservar y generar toda la energía que podamos para mantenernos con vida. ¡Hasta que el planeta reviente, y más allá!
Hace ya bastante tiempo que me acerqué curioso al canal de Roberto Vaquero, y por ende a lo que rodea al grupo autodenominado Frente Obrero. Al principio me sentí agusto y reconfortado en este espacio, donde se denunciaba a la izquierda woke desde lo que se suponía posiciones de izquierda, en este caso comunistas.
Aunque ni mucho menos comparto todas las críticas que desde la ultraderecha se dirigen hacia la izquierda más "progre", si que me siento bastante incómodo con algunas ramas de la izquierda actual (principalmente ubicada en Podemos) y sus políticas con tanto contenido woke.
Al mismo tiempo, tenía curiosidad por escuchar esa defensa y propuestas del camarada Vaquero sobre cómo debería ser una España verdaderamente de izquierdas, socialista de verdad.
Lo cierto es que pasaron los meses y de esto último ni rastro. No había día donde los videos que subía al canal no fueran para criticar a alguien de Podemos y a cualquiera de los mantras de la izquierda actual (feminismo, ecologismo, inmigración), y el grueso de gente comentando en sus videos definiéndose de derechas, pero muy contenta de coincidir con Vaquero en sus opiniones "a pesar de presentar diferencias en la ideología".
¿Que una concejala de Podemos de (me lo invento) Albuquerque de Abajo ha dicho alguna tontería feminista? Pues te casco varios videos para poner a parir a la izquierda . ¿Que dos tipas han manchado un cuadro de Van Gogh? Pues te casco video para poner a parir a la izquierda y al ecologismo de paso. ¿Que en Francia un nieto de inmigrantes ha quemado un coche? Te caso videos sobre inmigración y pongo a parir a la izquierda. Eso sí, ni rastro (o al menos la proporción es tan pequeña que yo no tuve la fortuna de verlos) de vídeos críticos con nada de lo que haga la derecha, aunque sea la más neoliberal del mundo y por tanto la más contraria a los intereses de alguien que se identifique como comunista.
Mención especial a la ingente cantidad de videos sobre Irene Montero, de Podemos, de Yolanda Díaz, todos para ponerlas verdes claro. ¿Videos sobre temas sociales desde una perspectiva de izquierda socialista? Pufff, si hay, yo no los vi, salvo algunos hablando de comunismo desde una perspectiva histórica y sobre figuras como Stalin o Lenin. Si alguien tiene dudas, es tan fácil como entrar a su canal.
Por curiosidad, un día me dió por buscar si había algún video sobre Ayuso, ya que entendía, que si uno se define comunista, lógicamente, tu principal enemigo ideológico debe ser el que promueve medidas ultraliberales, y que encima intenta denostar cada día el concepto de "comunista". Curiosamente sólo encontré dos, y en ellos Vaquero hablaba en bastantes buenos términos de ella, todo lo contrario a cómo habla de cualquiera que huela a izquierda actual.
Hace tiempo que me di cuenta de lo que había, y dejé de seguirlo. Hoy salta una polémica porque en uno de sus vídeos, donde está hablado sobre inmigración, dice algo así como que prefiere apretarse el cinturón pero que sus hijos y sus nietos se crien en una España "de verdad"o que prefiere morir antes que ver a sus hijos a sus nietos creciendo en una Nueva York, pero de aquí. Entiendo yo que refiriéndose a una ciudad multicultural.
En fin, al final, que cada uno saque sus propias conclusiones.
menéame