El 'caili', el pago que el novio entrega a la novia o a su familia en China, se ha convertido en un factor de tensión en el mercado matrimonial del país. Para algunas mujeres es una compensación ante las desigualdades que afrontan tras casarse pero para otras supone una forma de perpetuar los roles de género tradicionales. La controversia coincide con los esfuerzos de las autoridades por reducir los costes asociados a la boda y la crianza ante la caída de la natalidad y la reticencia de los jóvenes a casarse.