Analizaron las operaciones de las plantas y las tasas de mortalidad entre 2000 y 2018. Se combinaron datos de ubicación y fechas de operación, tomados de la Administración de Información de la Energía, con datos de nivel de mortalidad por cáncer por condado, tomados de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.
Tuvieron en cuenta variables como ingresos, raza, IMC, tabaquismo y proximidad a hospitales. Tras los ajustes por estos factores, los condados cercanos a plantas nucleares evidenciaban tasas más altas de mortalidad por cáncer.