Las peleas que se producen en la NHL se permiten siempre y cuando sigan unas normas. Los jugadores pueden golpearse a puñetazos con una mano mientras se agarran de la camiseta con la otra. Ambos deben soltar sus sticks y quitarse los guantes. La pelea se detendrá inmediatamente en el momento en el que estos pierdan el equilibrio y caigan al suelo. Que otros compañeros se involucren está totalmente prohibido, así como golpear a los árbitros. Tampoco pueden darse con ningún objeto como el casco o los propios palos.