El mensaje de Teherán fue deliberadamente calibrado. No trataba de destruir las instalaciones israelíes en sí, pero sí demostrar que podía alcanzarlas, situando esta pequeña población en su diana estratégica en caso de que Tel Aviv y Washington decidieran avanzar hacia el peor de los escena El impacto de un misil balístico iraní el pasado 21 de marzo en una zona residencial de la ciudad israelí de Dimona, que provocó cerca de 200 heridos en la zona, no solo expuso la vulnerabilidad del sistema antimisiles de Israel, sino que situó en el mapa.