Carmen y su hija de 17 meses llevan menos de dos meses viviendo en Noruega, un lugar con tradiciones muy diferentes. Allí, los niños están acostumbrados a dormir siestas a la intemperie y a temperaturas bajo cero, una tradición que Carmen ha decidido poner en práctica con su hija. Con varias capas de lana merina, guantes y gorro, los padres dejan a los bebés en un lugar visible y, desde dentro de casa, esperan aproximadamente una hora y media.
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