Cada dos por tres leo artículos alarmistas en medios españoles: “El fentanilo llega a Europa”, “La amenaza del fentanilo acecha nuestras calles”, “¿Estamos preparados para la crisis del fentanilo?” No es que no estemos preparados. Es que no tenemos ese problema. Y hay razones históricas, sistémicas y culturales muy concretas para ello.