La clave está en el fin de la concesión de la autopista AP-68, que conecta Bilbao y Zaragoza atravesando territorios como Álava, La Rioja, Navarra y Aragón. Actualmente, recorrerla de extremo a extremo supone un desembolso cercano a los 39,90 euros para turismos, lo que la sitúa entre las más caras de España. Esta circunstancia ha llevado durante años a muchos conductores a optar por carreteras secundarias, con menor capacidad y un mayor índice de siniestralidad.