Si la administración Trump fuera remotamente normal, a estas alturas se habrían dado cuenta que la ocupación paramilitar de Minneapolis está siendo una catástrofe política sin paliativos. Lejos de ceder, la resistencia local a ICE está aumentando. El viernes hubo algo parecido a una huelga general3 en la ciudad, con una manifestación gigante por la tarde; cada día miles de voluntarios siguen a las patrullas federales, traen comida a familias inmigrantes ocultas y hacen la vida imposible a los milicos que se encuentran.