Si, por algún casual, ustedes, ciudadanos, se han planteado que a tal o cual artículo de la Constitución le haría falta una renovación o, incluso, creen que estaría bien añadir algún nuevo precepto, olvídense. Eso queda reservado a la clase política. La Constitución no permite que sea la sociedad quien impulse este tipo de reformas. Esta es la historia de cómo los españoles casi llegaron a tener ese derecho y lo perdieron en apenas una hora de debate en 1978. Un "recorte" de la democracia contra el que solo se opuso Manuel Fraga.
|
etiquetas: constitución , 1978 , democracia