Disney no solo produce entretenimiento, sino que construye un marco emocional y moral que se instala en la mente desde la infancia, lo que reduce la complejidad moral a dicotomías simples: bueno/malo, héroe/villano. No es un ataque al cine comercial, sino una llamada de atención: si el público exige menos, la industria ofrecerá menos. Y si la cultura se infantiliza, el cine —como espejo social— lo reflejará inevitablemente.
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etiquetas: infantilización , cine , sociedad
Promover narrativas sin matices.
Evitar el pensamiento crítico.
Reforzar estructuras de poder mediante entretenimiento emocionalmente seguro.
La fidelización emocional.
La repetición de patrones narrativos.
La aceptación acrítica de productos cada vez más simples.
Lo que hacía entonces, a los 13, con mis amigas, ahora es pornografía.