El mismo Pedro Sánchez que es puesto como ejemplo de decencia ante la barbarie que representan Trump y Netanyahu, es el que aquí es apaleado en forma de muñeco, insultado cuando llega el 12 de octubre o al que le pagan con un palo en la espalda cuando fue a Valencia para ver las consecuencias de la tragedia de la dana el pasado octubre de 2024.
Ya lo decía aquel eslogan turístico que paseamos por el mundo: «Spain is different».