¿Y si parte de la electricidad que llega algún día a tu enchufe viniera literalmente del espacio? Esa es la apuesta de Japón con OHISAMA, un pequeño satélite experimental que quiere captar energía solar en órbita y enviarla a la Tierra en forma de electricidad limpia casi continua.La idea, sobre el papel, es sencilla. Paneles en el espacio que reciben luz casi todo el día, la transforman en electricidad, la convierten en microondas y la envían sin cables a grandes antenas en la superficie, que la vuelven a convertir en kilovatios